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Entre lo burdo y lo complejo

El nuestro como sabemos, es un país de extremos. De contrastes que en su mayoría son todo, menos divertidos.

Y es que en este país, se mezclan en el discurso y en los actos, la derecha con la izquierda, el centro con cualquier extremo, la pobreza con la opulencia en proporciones que horrorizan, lo secular con lo trascendental si así conviene, lo incoherente con sinsentidos que se encuentran urgidos de cobrarlos y hasta lo que en otros lados, resultaría inimaginable.

Resistimos cualquier análisis, cualquier predicción, cualquier estudio e intento de comprensión y explicación pues quizá, al sistema político mexicano como a cualquier otro, sólo se le puede describir.

Y no busco ilusamente, congruencias ideales en política; no se confunda el amable lector. Quizá tan sólo, quedo perplejo ante la predominancia en estas latitudes de lo burdo en el actuar que cada día, despliegan los que se encargan de gobernar, la “clase política.” Aquellos que integran las filas de los agentes políticos individuales o colectivos que de hecho, conducen los destinos de todos nosotros y como hemos visto de sobra, a su entero capricho.

Como lo mencionaba en mi anterior entrega, estos actores habitan en un sistema en el que lo humano se pone en términos de sus razones y motivos, no de sentimientos. La lógica de todo lo que hacen es única y maquiavélica en el más puro y académico de los sentidos: buscan mantener, acrecer y consolidar el poder. Los costos, materiales o humanos, son cuestión secundaria. Objeto de su planeación y estrategia, sólo en la medida en que ello sirva a la lógica mencionada, a sus fines.

Mientras los tricolores buscaron lavar su conciencia madrugándole al resto de los partidos con su forzada renuncia a los recursos que recibirían en el resto del presente año, el Frente pseudo Ciudadano del joven Anaya y su compinche Barrales se hacen acompañar de otros que ven la marea ciudadana subir. Así, reviran con una renuncia de palabra que no han hecho, ya cobraron los recursos de octubre y seguirán cobrando porque ya vieron que así, el PRI entraría al año siguiente que es el bueno y decisivo, con un saldo menor en más o menos, doscientos cincuenta y ocho millones de pesos a los que ya renunciaron y que por imagen (la poca que les queda) no pueden ahora reclamar.

La voz de reproche vendrá entonces vestida de bandera y se inmolará en la plaza pública de los debates y pronunciamientos diciendo y rogando que se vea cómo los “Otros”, no son solidarios con el pueblo y ellos si. Ellos que con tales actos y narrativa, apuestan a que con la cantidad mencionada quede saldada una deuda histórica que es evidente al recorrer el país.

Pero la acera de enfrente tampoco luce mejor. En todos lados se ven vestigios del zafarrancho constante en que viven los vecinos incómodos. Las renuncias se plantean como amagos que no funcionan porque el joven Anaya no ve más allá. Porque su deseo de estar en la boleta puede más que cualquier cosa; incluso, que una institución que había dado muchas veces centralidad y rumbo al país. La rabieta predomina, de un lado y del otro. El desmembramiento es preferible que la renuncia al poder presente o futuro.

La señora Barrales, como invitada educada al banquete que pareciera ajeno, no opina y aparentemente, se mantiene al margen de las reyertas familiares porque también, quiere asegurar no sólo que le sirvan de todo lo que se prepare y haya en el menú, sino que le pongan algo para llevar en la forma de una rebanada de pastel o cuando menos, una candidatura de peso a pesar de lo devaluado, desmembrado y apagado del sol de su partido.

Los chiquillos de todos los colores mientras tanto, observan los jaloneos y no saben con quién irse pero lo que si saben, es que tienen que tomar partido pronto pues de otro modo, muchos de ellos dejarán de ser requeridos a las siguientes fiestas.

Más preocupante aún, es que de lo burdo de la fauna política pasamos a lo complejo queridx lectorx. Lo peor, es que lo complejo como suele ser, sólo lo viviremos la gente como Usted y como yo. Al tiempo.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA