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Entre el silencio de los independientes y el estruendo de los de siempre

Ocho. Tan sólo ocho de los 74 aspirantes a candidatos independientes que inicialmente manifestaron su intención de serlo, fueron palomeados por el INE para participar en las campañas políticas rumbo al Constituyente de la Ciudad de México.

Aquellos que lograron llegar a esta etapa con pocos raspones y tras recorrer el disparejo y minado camino, que al efecto diseñaron los partidos políticos desde la propia Reforma Política de la capital, son muy pocos en el contexto de un órgano constituyente integrado por cien personas. Ello, en el claro entendido de que poder hacer campaña válidamente en los tiempos aplicables, en ninguna democracia garantiza el triunfo; pero en la nuestra menos.

Me explico. Las y los ocho afortunados que se han ganado el título de “candidatos independientes”, enfrentan ahora el proceso de campañas electorales desde una posición de franca y notoria desventaja. Y es que la ausencia de bases, organización y estructura partidaria, canales, vínculos institucionales pero sobre todo, recursos y acceso a medios en condiciones de equidad o mínima razonabilidad de cara a los candidatos de partido; son condiciones que representan un reto mayúsculo y casi infranqueable para los ciudadanos que de manera individual o colectiva, han impulsado o pueden impulsar a los diversos liderazgos que en mayor o menor medida, se han formado al margen de los partidos y hoy, buscan levantar la voz de un modo independiente.

Así es, mientras que las y los ocho independientes tendrán acceso de manera conjunta a un financiamiento público cercano a un millón trescientos mil pesos para hacer campaña (es decir, aproximadamente ciento cincuenta y ocho mil pesos por persona), cada uno de los nueve partidos nacionales que ha postulado candidatos al Constituyente tendrá a su disposición diez millones ciento cuarenta y nueve mil pesos (lo que prorrateado, a pesar de tratarse de representación proporcional y tan sólo para poner en contexto al lector, equivaldría a ciento sesenta y nueve mil pesos por cada constituyente propietario postulado).

Por lo que toca al acceso a medios, la desventaja tampoco es menor para las y los independientes. Mientras cada uno de ellos tiene derecho a un solo spot diario, cada partido político tiene derecho a ocho spots diarios. De este modo, la única posibilidad de generar una exposición en medios al menos equivalente a la de un partido político, radica en que las y los independientes tengan la habilidad de sumar esfuerzos y recursos en una especie de coalición electoral o bloque independiente, que les permita a su vez, sumar sus respectivos spots para salir conjuntamente en medios ocho veces al día (con un octavo de exposición mediática por evento para cada uno).

Y si bien es cierto que la obtención de alrededor de cincuenta mil votos en las urnas, pudiera antojarse una empresa sencilla tras haber obtenido las más de setenta y dos mil firmas que debió reunir cada uno para lograr su registro ante el INE y hacer campaña con la calidad de candidata o candidato independiente; la verdad es que se trata de acciones y situaciones vinculadas entre sí, pero muy diferentes una de otra por los tiempos en que se realizan.

El banderazo de inicio de las campañas electorales, es la llave que abre la puerta al despliegue de las huestes partidistas con su disciplina, sus aplanadoras, sus operadores forjados en la experiencia y sus nexos institucionales que tanto sirven para contener, provocar y prevenir daños a sus organizaciones. De todo ello, carecen los independientes.

De este modo, será difícil escuchar las voces de las y los independientes “antes” y “durante” el proceso constituyente en puerta. “Antes”, por todo lo ya comentado y porque es evidente que ocho spots se pierden en un universo de ochenta y los esfuerzos independientes se diluyen ante toda la estructura con que cuentan los partidos políticos. “Durante”, por el porcentaje que representarían al interior del Constituyente aún en caso de resultar electos todos (8%); lo cual, ya es de suyo improbable.

Así, las propuestas de estos actores que de cierto modo, representarían un liderazgo alternativo y se enfocan según lo han dicho, en temas de corrección de políticas sociales, combate a la corrupción, sustentabilidad y otros de gran importancia para definir el rumbo de la capital del país, corren el grave riesgo de quedarse en el tintero y con ellas también, las aspiraciones de muchos ciudadanos por verse representados en este ejercicio. Aspiraciones muy legítimas en cualquier caso.

El INE, el Instituto Electoral del Distrito Federal, la Asamblea Legislativa local, el Gobierno de la Ciudad de México, los partidos y otros actores políticos, andan por toda la capital promoviendo el voto ciudadano en medios, foros, pláticas, conferencias y demás eventos. Las campañas ya han iniciado y los actores hacen lo suyo. En diversos escenarios, estos actores prometen lo que por desgracia, no hay forma de garantizar o hacer efectivo: que las propuestas que en dichos eventos surjan y se recojan, serán canalizadas para su debida consideración a las instancias que hayan de deliberar en torno al proyecto de Constitución para nuestra capital.

La parte de canalizar los productos finales de tanta discusión, es claro que ocurrirá. Eventos protocolarios a diestra y siniestra se aprovechan desde ahora y se aprovecharán políticamente en mayor medida, para que todos salgan en la foto entregando y recibiendo respectivamente, las “valiosas propuestas ciudadanas”.

Lo que es dudoso que ocurra es la segunda parte: la debida consideración de las propuestas para su eventual inclusión en la Constitución resultante de tantos afanes. Es dudoso, porque el Constituyente de nuestra capital nunca intentó ser un ejercicio incluyente, su diseño lo acredita por todo lo que ya he señalado. En tal sentido, nuestras posturas, las verdaderamente ciudadanas, fueron hechas de lado desde el principio.

Preocupará al lector saber lo peor: (i) De entre las y los pretendidos “independientes” palomeados y ya en campaña, más de tres se encuentran profundamente cuestionados en su independencia por tener evidentes vínculos políticos con partidos y organizaciones sindicales; y (ii) parece ser que el INE no respetó la garantía de audiencia de diversos aspirantes a candidatos independientes y les descontó firmas de apoyo ciudadano de un modo cuando menos, cuestionable. De ser cierto, sería un golpe más a los derechos político-electorales de los ciudadanos; pero esta vez, propinado por el árbitro. “México, creo en ti.”

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA