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Hegemonía recargada

La denominada Cuarta Transformación ya es desde ahora y antes de que tome posesión el nuevo gobierno, una hegemonía de partido recargada.

Las prácticas ultra presidencialistas se despliegan en un contexto de una administración saliente que brilla por su ausencia. Las noticias, todos los medios, han dejado de ocuparse de los que quedan para ocuparse de los ​que llegan. “¡Muera el Rey, viva el Rey!”

Quizá, debamos desenterrar categorías analíticas que pensamos sepultadas por siempre, como las facultades metaconstitucionales del Ejecutivo. Construcciones teóricas sacadas de la manga con una función justificadora de medidas al margen de toda normalidad normativa y democrática, aunque se envuelvan en el manto del poder de decisión puesto en manos de un pueblo indefinido.

Y es que parece que el Presidente Electo, ese no-órgano del Estado mexicano mientras no tome posesión formal y materialmente, puede más que los poderes constituidos y en funciones, a pesar de que aún no es nadie para someter temas de políticas públicas, decisiones ejecutivas y demás aspectos trascendentes para el desarrollo nacional, a procedimientos de consulta cuyo origen no tiene asidero constitucional o legal alguno.

El “amiguismo” y el “capitalismo de cuates” no será desterrado, simplemente habrá nuevos y diversos acuerdos con los que llegan. Esos que aparte, ya dijeron que el poder económico quedaría supeditado al poder político. Declaraciones y posicionamientos que en una visión social del rol del Estado, podrían sonar esperanzadoras para efectos de pensar en la posibilidad de nuevos modos de repartir la riqueza que redunden en una justicia distributiva verdaderamente equitativa, pero que se ven empañadas por la eventual presencia de neófitos y legos en áreas estratégicas para el país, y por la de otros empresarios que por lo visto, simplemente habrán de sustituir a los anteriores consentidos del régimen.

Las decisiones adoptadas se cobijan, se guardan y se sacan a la luz como cuestiones que no dependen de la voluntad de un individuo o una camarilla, cuando lo cierto es que así es.

El Congreso cierra filas en torno al líder por llegar, anuncian su ascenso al poder y lo van preparando y adornando.

Llamaron mi atención las declaraciones de la clase empresarial tras el anuncio de que Santa Lucía había sido elegida como la tierra prometida. Beligerantes, incómodas, insatisfechas y hasta con un tono de desprecio.

Tras la encerrona sostenida sin embargo, no hubo uno que no saliera manso y presuntamente, dispuesto como siempre, a trabajar por el bien de México y de la mano del gobierno federal por conformarse.

Lo que ocurrió en esa reunión, sólo lo podemos intuir. El dominio de lo político deriva de números que marcan una nueva distribución del poder que habrá de facilitar la adopción de cualquier tipo de medidas. Por lo que hemos visto y podemos vislumbrar, las etiquetas que se pongan al ingreso y al gasto por aprobarse en breve, no van a ser objeto de gran discusión.

Los Virreyes o súper Delegados federales se ocuparán de controlar a los gobiernos locales, quienes o se alinean o quizá, vean mermados sus recursos y posibilidades de viabilidad política.

Estamos de nueva cuenta en manos de unos pocos, el problema es que en las urnas, ganaron mucho más que una silla, ganaron la posibilidad de definir casi de un modo unilateral, lo que haya de ocurrir con el destino de todos nosotros.

Lo que vimos en días recientes respecto al aeropuerto, equivale a subirse a un avión en el que el capitán anuncia a medio vuelo, que acaba de deshacerse de combustible porque no considera que debemos volar tan lejos.

Señor pasajero, señora pasajera, … ¿Y Usted qué opina?

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA