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La posesión del poder

El sábado anterior, presenciamos no sólo la toma de posesión de la presidencia de la República por parte de Andrés Manuel López Obrador. Se trató de un acto por el que el tabasqueño dejó en claro quién mandaba desde ese momento y en adelante (a pesar de ceñirlo haciendo ya desde la declaratoria de Presidente Electo).

El tono del discurso se debía a quienes votaron por él. Su reiteración de que la lucha contra la corrupción será lo que haya de revertir o incluso paliar las diferencias económicas y generar economías, resulta cuestionable por monocausal.

La “austeridad republicana” prometida, parece estar fincada sobre la base de meros recortes de gasto gubernamental que como ocurrencias, alguien le puso sobre la mesa al Presidente, pero que de implementarse todas, podrían poner en riesgo la eficacia misma del aparato gubernativo. Las ideas como las Delegaciones Federales únicas por entidad, si bien parecieran implicar una simplificación administrativa al generar una lógica de ventanilla única para cualquier trámite, permiso, gestión y demás, que se cruce con tal ámbito de competencia; lo cierto es, que pueden generar incentivos perversos contra el federalismo que como base constitucional, aún se encuentra formalmente inserta en nuestra Carta Magna.

La disminución en el número excesivo de asesores para subsecretarios, la eliminación de secretarios particulares a ciertos niveles, la supresión de choferes y gastos de representación, son medidas que de entrada, me parecen plausibles tras haber conocido de cerca en algún momento, diversas dinámicas perversas que en efecto, existen, han existido y se han normalizado o incorporado como si se tratase de derechos laborales conquistados o parte de un contrato. Todo ello, por falta de controles o controles a modo.

Me preocupa sin embargo, la centralización de funciones de control que hoy tienen los órganos internos de control en dependencias y entidades, pues en el discurso, se dijo que todo ello se suprimiría y sería precisamente objeto de la aludida centralización que parece obsesionar la mente de los asesores cercanos al nuevo Presidente. Y digo que me preocupa porque no sólo se revela así, una voluntad de control político-jurídico absoluto, sino que se rompe la lógica del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción al que en el esquema propuesto de centralización, incluso se le acabar desnaturalizando para volverlo inútil y cerrado a los controles ciudadanos que se había buscado incorporar en su diseño.

Y es que pareciera que la nueva posesión del poder implicará cambios profundos no sólo en los “quiénes” sino en los “cómos”, sin referirme a estilos o modos de gobernar solamente.

Me refiero a que los procedimientos y sistemas, mecanismos y demás elementos institucionales que al menos deberían delinear el “cómo” actuar para quien llegue o pueda llegar a un determinado cargo con independencia de su orientación y/o filias o fobias políticas (lo cual suele ser la norma en países más avanzados en lo político y lo jurídico), dichos elementos cobran más o menos relevancia en tanto sirvan o no, a lo que se ha declarado que se hará. La discrepancia con el discurso, mancha de sospecha a todo lo que se le oponga. Lo anterior, al grado de que dichos elementos institucionales, generados a través de consensos muchas veces costosos, hoy se llegan a presentar hasta como lastres o impedimentos para lograr la tan anunciada Cuarta Transformación.

Así, el desdén por lo anterior en aras del contenido del discurso, parece ser con lo que iniciaremos el cambio.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA