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De marchas y oportunismos

El derecho a manifestarse, a protestar pacíficamente y a disentir, es algo que jamás me atrevería a cuestionar. Me parece de una clara centralidad para el impulso y el desarrollo de la democracia misma.

Me parece que ante la idiotez y la injusticia, donde sea que las mismas surjan, no sólo cabe alzar la voz sino que se convierte en un deber irrenunciable hacerlo.

Las políticas y decretos adoptadas y emitidos respectivamente, por el presidente de nuestro vecino del norte, sin duda merecen una respuesta y una oposición, incluso una resistencia.

El tema así, quizá se torna en uno que tiene más que ver con eficacia y legitimidad de las medidas que se adopten y hayan de adoptar para dar forma y sobre todo, cauce a tales respuesta, oposición y resistencia.

De entre todos los países que conforman el orbe, el destinatario de más embates del presidente del nuevo gobierno corporativo de los Estados Unidos de América, es claro que ha sido el nuestro. Muros fronterizos, las recientes redadas contra migrantes hispanos, arrestos, propuestas de aranceles e impuestos, humillaciones de toda índole y palabras fuera de toda forma y práctica diplomática. Se dibuja así, una situación nada halagüeña en nuestro futuro inmediato. El desconcierto, la confusión y la desesperanza se han implantado en el imaginario nacional y también, se nos han implantado.

Sin embargo, poco podremos verdaderamente hacer contra Trump o cualquier otro desmedido cuando lo cierto es que tenemos al verdadero enemigo durmiendo en nuestra propia cama, parasitando, comiendo de nuestra mesa y del producto de nuestro esfuerzo, sin que haya reformas políticas serias o verdaderos diseños tendientes a una equitativa distribución de la riqueza, sino todo lo contrario.

Dicho enemigo ha tomado una decisión tras otra en contra de los intereses nacionales. Una clase política carente de ideologías y por ende, de pretendidas divisiones que representen opciones, que aprovecha cualquier espacio para mostrar su ilegalidad, su corrupción y su profundo desdén por el país que gobiernan y su población a la que exprimen, montan y abandonan a su suerte con la por demás, confortable confianza de saberse fuera de rango de tiro de los sinsabores de una economía sangrante en gran medida, por su culpa.

La misma clase política que sólo brinca de una rama a la otra en una deleznable complicidad y que al sentirse amenazada en sus intereses políticos y económicos, ignora libertades, viola mujeres, desaparece estudiantes, reporteros, padres y madres de familia, indígenas y a todo aquel que les exhiba, cuestione de más o no se someta.

Esa misma cúpula que se coaliga con delincuentes hasta confundirse con ellos en el más puro y literal sentido de la palabra. Que beneficia a un grupo de narcotraficantes por encima de otro, a cambio de tajadas más crecidas de un pastel que ya no pueden siquiera alcanzar a tragar. Que se regocija, según sea su conveniencia, en autodenominarse nueva porque se viste diferente aunque no es sino la misma gata pero revolcada, la nieta de grupos de poder enquistados en nuestra nación desde mediados del siglo pasado y que la han drenado. La banda de ex gobernadores prófugos y a salto de mata, es una prueba irrefutable de lo que digo.

Así que no me preocupa que la gente marche y proteste, al menos eso habla de un cierto nivel de hartazgo y preocupación de la gente. Lo que me aterra, es que los mismos de siempre, salgan fortalecidos al envolverse oportunistamente como suelen hacerlo, en una pretendida unidad en torno a la figura de un Presidente sin capital político en la actualidad y de un sistema de partidos sin rumbo en lo futuro.

Me preocupa que sigamos como país, siendo reactivos en vez de proactivos. Me preocupa la visión sexenal que impera y aparentemente, no va a cambiar. Tricolores, morenos, blanquiazules, verdes, naranjas y todo el espectro de colores partidistas se lame ya los bigotes y prepara ante las elecciones del 2018. Para eso si usan estrategia.

Primero, debemos limpiar la casa a profundidad, voltear la tortilla y no dejar nada fuera de sitio. Urge redefinir el esquema de financiamiento a partidos para que dejen de tener su excesiva y privilegiada forma de vida garantizada, pero sin esfuerzo. Es vergonzante el anclaje económico que para sí y desde la Constitución han hecho de sus dineros y que por otro lado, educación y desarrollo social (por sólo dar un par de ejemplos) deban pelear sus presupuestos que cada vez más, se reducen.

La muestra de voluntad que esperamos es esa señores políticos. Eso y que metan a prisión y se sancione ejemplarmente a los saqueadores que el propio Estado ha encubierto y dejado huir. Sin eso, difícilmente habrá credibilidad. No necesitamos organizarnos y mucho menos, que nos organicen para hacer frente a un pretendido enemigo común exterior. De esos, siempre habrá y en todas las presentaciones.

Lo que debemos hacer, es asegurarnos de que no haya más enemigos al interior y de extirparlos si es que surgen, para que paguen por lo hecho.

Lo siento pero unirnos, si. Por un motivo que no sea primero sanear la casa, no.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA