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De máscaras y mentiras

El escenario de la política, me ha parecido desde siempre una serie de representaciones de teatro Kabuki. Forma teatral japonesa que data de siglos atrás y que se caracteriza por la utilización de máscaras con las que los actores, cubren sus verdaderos rostros durante la representación.

Las máscaras, presentan así una fachada que sirve a un propósito específico y oculta los profundos deseos, intenciones e intereses de quienes las usan.

Es campaña. Las luces se encienden, el telón se corre, los ánimos se crispan y se representa la obra del agrado, la de la complacencia y la de la auto complacencia, la de la tolerancia, la intolerancia, se practica y representa una y otra vez, el drama de la inmolación tras el dicho del Otro.

Se practica la mejor sonrisa para el amigo elector, para el votante indeciso cuyo voto útil se desea pero se califica de inútil si no se obtiene.

Se camina lo que antes se manejaba, se besan niños en la frente y manos de ancianas, se come donde jamás se ha comido. Se estrechan manos hasta que como lo narraba la grandiosa pluma de Spota, por la noche el candidato tiene que meterla en un recipiente de agua con sal y vinagre, para desinflamarla.

Y es que se nos aparecen en todo tipo de foros y nos cuentan mentiras sobre la personalidad de la candidata o el candidato, sobre sus características y antecedentes personales, académicos y profesionales.

“¡Total, la gente no sabe, no entiende y no le importa!”, con desdén han de pensar. Muchas veces, por desgracia, tienen razón.

Pero si no cuestionamos, … ¿qué nos queda? ¿Ofrendarles flores agradecidos porque nos deslumbran con su presencia estos benévolos iluminados? ¿O debemos ser ciegos seguidores incapaces de ser críticos? ¿Debemos dejar de preguntar?

La respuesta es obvia, amigos. No.

A pesar de ello, hay bichos rastreros de la fauna electoral que se nos presentan con el afán de sorprendernos, deslumbrarnos o impactarnos con sus títulos y grados académicos que si fuesen ciertos y bien habidos, por supuesto que estaríamos dispuestos a considerarlos para efectos de sufragar.

Sin embargo, cuando son falsos y hechizos los datos que nos proporcionan, con el deliberado interés de buscar escalar en la pirámide política a toda costa y sin congruencia ideológica, a través del chaquetismo político (cambiar de chaqueta política por ser despreciado por la fuerza política en la que se militaba); los ciudadanos que podamos, debemos cuestionar, criticar y parar tales intenciones de tratar de vernos la cara de tontos.

Simplemente porque ya estuvo bueno de que piensen que no merecemos su consideración como seres pensantes, pues lo somos, los impedidos mentales son ellos al pensarnos lejanos de la sinapsis.

De modo que si son capaces y logran sorprender a sus partidos al efecto de obtener una nominación, pavoneándose de inexistentes logros; seamos nosotros amigos lectores, los que les pongamos en su lugar con sus propias palabras, evidenciando sus mentiras, su falta de preparación y su nada sustentada grandilocuencia. Hagamos nuestra tarea y arranquémosles las máscaras. Tomemos el teatro, el escenario.

Encarguémonos con el voto, de exiliar a esa gentuza del universo de personas susceptibles de ser votadas; por engañifas, por embusteras.

La lógica, es clara. Si nos mienten hoy respecto de quiénes son y lo que han hecho, no podemos darles el beneficio de la duda de que harán lo que deben hacer cuando les toque decidir como nuestros representantes, porque es claro que seguirán faltando a la verdad.

Como dice mi adorado viejo: “perro que come porquería, cuando no la come, la huele.” Pensemos y sobre todo, actuemos.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA