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Entre la urbe cosmopolita y la tradición

Estos días ha sido noticia la aparición de vestigios de la cultura tepaneca en un predio de Azcapotzalco, y a nadie le genera sorpresa el hallazgo. Los habitantes de esta delegación mantenemos en alto el orgullo de nuestro pasado tepaneca y la palabra "chintololo" es nuestro signo de identidad.

Este tema nos obliga a reflexionar sobre los signos de identidad de nuestras comunidades, el orgullo que representa para nosotros confirmar un origen, una historia.

Los gobernantes de las grandes ciudades con frecuencia olvidan aquella frase de "origen es destino". Siempre presionados por la modernidad, de pronto parece que la tradición es un obstáculo para el desarrollo.

Esta metrópoli fue construida, sobre antiguas culturas, sobre pueblos, sobre tierras de sembradío, todo era avasallado, destruido u ocultado en el mejor de los casos. Y a pesar todo, la cultura sobrevivió, los mitos y leyendas perduraron, y las traza de pueblos y barrios sobrevivieron al holocausto de la visión de que todo debe cambiar.

¿Cuántos vestigios habrán sido sepultados para evitar que su descubrimiento dañara algún proyecto inmobiliario?

Con frecuencia llegan a nosotros comentarios de que tal o cual casa está construida sobre una pirámide, que en tal predio descubrieron algo, pero todo, sin capacidad para confirmarlo.

La Ciudad de México, como muchas otras ciudades del mundo, deben presumir su capacidad de respetar y glorificar el origen cultural de los lugares donde vivimos, invertir lo necesario para que los habitantes podamos constatar que tenemos Raíces, así, con mayúscula, para conseguir esto, debe escucharse a los representantes de los pueblos originarios, a los defensores de las tradiciones, a quienes creen que la supervivencia de su pueblos y tradiciones en la sobrevivencia misma de las generaciones actuales y futuras.

El mundo admira nuestra cultura, considera un aporte al conocimiento universal, el desarrollo que adquirió nuestro mundo antiguo, está a la par de Egipto, China, el Oriente Medio, la Europa Medieval, y muchas otras.

Pero en México parece que la preservación de ese conocimiento es algo que no es vital.

El Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México no contempla la defensa de muchas zonas con vestigios patrimoniales, incluso la Norma 26 de la Ley permite violentar el espacio de los pueblos y barrios, y esta norma fue emitida por decreto, sin que haya pasado a la discusión de los diputados de la Asamblea Legislativa, y dicho ordenamiento, permanentemente está siendo interpretado para perjuicio de los pueblos o barrios.

Una característica de las construcciones de los pueblos es su deterioro o sus grandes dimensiones, la incapacidad económica de sus poseedores, entonces, la solución debe ser otra que ayude a la sobrevivencia de esos barrios.

La milenaria cultura tepaneca hoy es noticia y es conveniente que se generen recursos suficientes, provenientes de la Federación, que al final de cuentas, es la responsable de velar por la riqueza intangible de México.

Debe poner, por encima de los intereses económicos, el interés de conservar la historia de nuestro origen para poder planear el futuro de nuestra nación.

Enrique Vargas Anaya

Nació el 19 de Julio de 1956 en el Distrito Federal.

Cursó la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En su experiencia profesional aparecen diversos cargos como guionista de televisión para los programas Nosotros los Trabajadores y Semana Laboral, y colaborador en los periódicos El Nacional y La Jornada y jefe de redacción del Semanario Punto.

Dentro del ámbito profesional también desempeñó cargos como Director de Comunicación Social de la Fracción Parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados en 1991 y Director de Comunicación Social de la Fracción del PRD en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal en 1994.

En 1995 fue Consejero Ciudadano en el órgano electoral en Azcapotzalco que eligió a los Consejeros Ciudadanos del Distrito Federal.

En 1996 fue electo Presidente del PRD en Azcapotzalco.

En 1998 fue nombrado Secretario Técnico de la Secretaría General del PRD en el Distrito Federal.

En el 2000 fue nombrado Subdirector de Apoyo a Procesos Electorales en el Gobierno del Distrito Federal.

Fue Diputado Local en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en el periodo 2006-2009, donde presidió la Comisión de Hacienda, donde se autorizaban los montos de impuestos, pagos de derechos y otros ingresos del Gobierno del Distrito Federal.

Como legislador participó activamente en la discusión y aprobación de la Ley de Sociedades en Convivencia, la Despenalización del Aborto antes de las 12 semanas de gestación.

También gestionó que la Cámara de Diputados autorizara que se triplicaran los recursos del Fondo Metropolitano para obras urgentes en beneficio de los ciudadanos del DF y el Estado de México, también participó en las negociaciones para incrementar los recursos financieros para las 16 delegaciones del Distrito Federal.

Ex delegado en Azcapotzalco y candidato a presidente del PRD-DF.

También es presidente de la Asociación de Autoridades Locales de México A. C. (AALMAC) que agrupa a los alcaldes de izquierda en el país, cargo en el que ha impulsado la distribución equitativa de recursos a los municipios, la creación de un fondo general para la seguridad pública municipal, eliminar la exención de contribuciones locales para aeropuertos, CFE, Telmex, Pemex y autopistas.

Al frente de AALMAC es promotor de la reforma política en el Distrito Federal para dar autonomía financiera a las 16 delegaciones y a nivel nacional para fortalecer a los municipios que son la autoridad más cercana a la población.

Síguelo en Twitter: @ENRVA