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Ciudadano tras el espejo

Por Marcos Joel Perea Arellano

Breve historia de otro Anónimo

Sin mencionar siquiera los “linchamientos” públicos ocurridos en diversas poblaciones, en menos de un mes, ha habido ya varias muertes en el Estado de México y la Ciudad de México, a manos de “vengadores anónimos” que “hacen justicia” ante atracos que se suscitan en su presencia al interior de las unidades que prestan el servicio de transporte público de personas en dichas entidades. Hechos en los que los pretendidos justicieros, privan de la vida a los asaltantes y desaparecen tras incluso, devolver sus pertenencias a los pasajeros.

Entrecomillo sin mayor explicación el “hacer justicia”, porque estimo que no habrá lector sensato que considere seriamente, que este tipo de acciones, son en realidad la solución a la inseguridad en que vivimos.

Así es, estos “vengadores anónimos” que recientemente han inundado las redes sociales en nuestro país, y cuyo surgimiento se pretende explicar de modo simplista por algunos, en la muy cierta negligencia de las autoridades del Estado en sus diversos niveles y la muchas veces acreditada complicidad de las mismas con las bandas del crimen organizado; es un fenómeno que tiene y hay que reconocerlo, una veta muy peligrosa de explotar.

¿Democracia excesiva?

En días recientes, en diversas entidades, incluida la Capital de nuestro país, han tenido lugar diversos ejercicios de democracia directa o participación ciudadana. Robert Dahl, teórico de la democracia, sostenía en su libro La Democracia y sus Críticos, que “siempre habría lugar para más democracia”.

Lo anterior, amén de sonar como una inspiradora frase que se refiere a abrir espacios de discusión y deliberación donde antes no los había y/o potenciar los existentes, es un tema que en nuestro país ha cobrado un nuevo significado (como ocurre casi con todo).

Democracia excesiva?

En días recientes, en diversas entidades, incluida la Capital de nuestro país, han tenido lugar diversos ejercicios de democracia directa o participación ciudadana. Robert Dahl, teórico de la democracia, sostenía en su libro La Democracia y sus Críticos, que “siempre habría lugar para más democracia”.

Lo anterior, amén de sonar como una inspiradora frase que se refiere a abrir espacios de discusión y deliberación donde antes no los había y/o potenciar los existentes, es un tema que en nuestro país ha cobrado un nuevo significado (como ocurre casi con todo).

Incongruencias y huecos en la responsabilidad

Muchas, incluida la del suscrito, han sido las voces que desde la presentación del proyecto de Constitución de la Ciudad de México, se han manifestado en torno a la misma tachándola de todo. Desde utópica hasta irreal. Desde programática hasta aspiracional. Desde poética hasta irreal.

Y es que el problema no radica en una Carta de Derechos, con una estructura codificada que en mucho pretende emular estructuras anglosajonas de corte medieval. El problema más allá del operativo, es el de tener que administrar justicia y procurarla, con base en principios y conceptos que tampoco, como muchos, encontrarán referente o asidero alguno en la Constitución Federal.

Tomemos en materia de responsabilidades de servidores públicos y meramente como ejemplo, los principios de (i) ejercicio ético, (ii) austero y (iii) racional que como rectores de la función pública, se establecen de manera expresa en la Constitución de la CDMX (Vid. art. 5).

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA