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La no reforma que puede reformarnos

El gobierno de cualquier país tiene la necesidad de recabar recursos para operar y cumplir con su función. Los antiguos gobiernos en sus diferentes formas crearon los que hoy conocemos como impuestos, recursos que los ciudadanos pagan por los bienes y servicios públicos.

Los ingresos de la hacienda están destinados a satisfacer las necesidades de la población, para brindar atención y garantizar servicios de calidad. La democracia exige que no exista un solo sector que pueda ser desatendido, ignorado o privilegiado por quienes tienen la obligación de responder a los que votaron por ellos y de igual manera a quienes no lo hicieron.

Con sociedades básicas o poco complejas las demandas solían ser más sencillas, pero conforme ha ido evolucionando la humanidad, los requerimientos se han modificado. Antes, por ejemplo, ofertar servicio de internet gratuito en parques y plazas públicas hubiera sido un lujo innecesario, actualmente es una política pública que puede traer beneficios no sólo en la economía de los hogares sino en la educación, la cultura y que abre ventanas y oportunidades para la población en general.

Cuando los recursos ingresados no son suficientes para cubrir las necesidades de la población, lo que ocurre frecuentemente, porque al igual que en los hogares, como dirían las abuelitas, no hay dinero que alcance, comienzan las complicaciones. Es aquí cuando entran en juego otras variables como la responsabilidad y buen manejo de los recursos, la habilidad para desarrollar e implementar políticas fiscales que sean producto de un verdadero análisis económico y no un paliativo o medida desesperada que provoque grandes deudas, devaluaciones o que termine en crisis.

Aumentar los ingresos de la hacienda pública vía impuestos para igualar las erogaciones es la práctica más temida por la población; sin embargo, suele ser aceptable en la medida en que los servicios reflejen una mejora. La participación de la iniciativa privada es otra alternativa cada vez más aceptada, pero ante la cuál aún se encuentran voces opositoras.

Durante décadas, los gobiernos mexicanos encontraron en el petróleo nacional una solución a los problemas financieros y pensaban que en el subsuelo se encontraba una riqueza que sólo requería una mente capaz de administrarla. México era sujeto de crédito, ya que contenía la riqueza suficiente en su petróleo para pagar los créditos que se estaban solicitando. Su tarjeta de crédito era ese oro negro.

México ha ido despojándose de cargas pesadas, de errados conceptos de soberanía o responsabilidad estatal, admitiendo pero también motivando la participación de la iniciativa privada e incluso de inversión extranjera. El gobierno del Presidente Felipe Calderón se ocupó de que la legislación y las prácticas en materia económica pudieran responder al México moderno que compite en una economía mundial, que se puede ver afectado por coyunturas sociales, políticas y hasta aquellas causadas por la naturaleza, pero también fue capaz de fortalecer las finanzas del país a tal grado que cuando en Europa o Estados Unidos están enfrentando un reto económico, en México estamos a punto de finalizar el sexenio sin que la gente espere una devaluación; ya hay varias generaciones que desconocen esa sensación.

Es necesario atender y concluir las buenas prácticas que hoy nos permiten contar con finanzas sanas. La reforma fiscal continua siendo prioritaria, de no asumir este encargo, la no reforma va a cambiar la estabilidad, la certeza que a nivel nacional e internacional tienen quienes ven en México un lugar propicio para invertir. No tomar el timón puede provocar que se pierda el rumbo o quedemos anclados, un lujo que no puede darse México, el México competitivo y fuerte que ha sido invitado a participar en los grandes escenarios, como actor principal en la economía mundial.

Obdulio Ávila
Obdulio Ávila Mayo nació el 17 de Octubre de 1974, es Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma.

Ingresó al partido Acción Nacional el 14 de Septiembre de 1994.

En el 2009 Obdulio Ávila Mayo fue candidato a la Jefatura Delegacional de Coyoacán.

Es consejero regional y nacional desde 2004. Asimismo, es miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PAN a propuesta del Presidente del PAN Germán Martínez, desde 2007.

Síguelo en Twitter: @obdulioA