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Esta semana inician tres de 11 demoliciones en la CDMX

El Gobierno capitalino iniciará esta misma semana, la demolición de al menos 11 edificios en distintos puntos de la ciudad, los cuales, como consecuencia del sismo del 19 de septiembre pasado, quedaron inhabitables y representan un riesgo no solo para sus habitantes o quienes lo ocupan, sino para edificaciones contiguas.

Así lo informó esta mañana el director general del Instituto para la Seguridad de las Construcciones del Distrito Federal, Renato Berrón Ruiz, al precisar que estos inmuebles afectados por el movimiento telúrico, ponen en verdadero riesgo a los peatones, vecinos y automovilistas, aparte de la estabilidad de los edificios colindantes

Por ello, justamente este lunes arrancan las tres primeras demoliciones, “aunque nosotros ya tenemos una lista de 11 edificios, que ya cumplieron con todos los requisitos para que se eliminen. Estamos trabajando en seis más que se van a eliminar”, destacó el especialista.

Reveló que una de esas construcciones que serán demolidas, está ubicada en la delegación Coyoacán y otra en Benito Juárez, “se trata de demoliciones ‘mecánicas’; es decir, sin uso de explosivos, a fin de evitar riesgo para los trabajadores y la integridad de los inmuebles aledaños”, comentó Berrón Ruiz.

Aclaró que en la CDMX no se van a demoler mil edificios, como recientemente se divulgó en medios de comunicación y redes sociales, “si acaso se derribarán de 150 a 200 edificios que estén generando riesgo a personas y construcciones aledañas y que, insisto, están convirtiéndose en un problema de gobernabilidad”, afirmó.

Para ello, destacó que el Comité de Emergencias trabaja en el registro de las denuncias ciudadanas y autoridades delegacionales, a fin de establecer las prioridades, sobre todo de los edificios que deben demolerse a la brevedad.

Mencionó que la mayoría de los edificios dañados, el 90 por ciento corresponde a construcciones hechas antes de 1985 y que se realizaron conforme a normas distintas que no tenían presente una actividad sísmica, como la que se ha registrado los últimos meses.

Al reunirse con integrantes de la Comisión de la Ciudad de México de la Cámara de Diputados, el funcionario reiteró que es preciso adecuar el reglamento de construcciones local.

De igual forma, subrayó que es necesario tomar medidas urgentes con respecto a edificios cuya edificación tiene plantas bajas débiles; es decir, en la planta baja tienen estacionamiento, así como los inmuebles que se ubican en las esquinas, ya que su arquitectura los hace más vulnerables ante movimientos telúricos como el del pasado 19 de septiembre.

“Les pegó mucho a estos edificios de planta baja débil. Este es otro caso del edificio de planta baja débil, donde desapareció por completo la planta baja, quedó el edificio en pie afectando a los vecinos.

Este edificio es de esquina, es otro tipo de inmueble de que también sufrió, los famosos edificios de esquina. Como muchos edificios tiene dos muros ciegos, los que dan hacia las colindancias y tienen dos marcos abiertos, los que son las fachadas y generan unas torsiones impresionantes en los edificios que les dañan todas las columnas”, recalcó.

Recordó que la CDMX es una zona sísmica por completo, y los distintos tipos de suelo que presenta, sean firmes, de transición o blandos y lacustres, sufren el impacto de los sismos en determinados grados.

Explicó que en el caso del pasado 19 de septiembre, las áreas blandas y de mayor riesgo, donde el suelo de arcilla tiene profundidades que llegan hasta los 50 metros, como el Centro Histórico y el perímetro de la delegación Cuauhtémoc, sufrieron daños notorios.

Sin embargo, reveló que también se registraron afectaciones que no se esperaban en regiones de la capital, donde el terreno es más firme y las capas de arcilla tienen profundidad de 20 metros en promedio o menos, como Tlalpan y algunas zonas de Álvaro Obregón.

Ante los sucesos, Barrón Ruiz reconoció que el reglamento de construcciones y la normatividad en la materia necesitan modificaciones urgentes, a fin de que las nuevas edificaciones o los trabajos de remozamiento tengan la capacidad de resistir temblores como el del 19 de septiembre o de mayor magnitud.

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