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La solidaridad, fundamental contra el olvido de personas desaparecidas

América Latina debe superar el dolor y asumir la solidaridad y empatía hacia las familias y víctimas de personas desaparecidas, porque no sólo ocurre a otras y otros, sino a todes.

Así lo destacó la Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Nashieli Ramírez Hernández, al participar en el Conversatorio Niñez y desaparición forzada: Historias de lucha en México y Argentina.

Enfatizó que no se trata de una lucha por pensar que no nos puede pasar; nos pasa, aunque no sea desde lo sanguíneo. Por eso, apuntó, es necesario construirnos desde la colectividad, compartiendo la memoria y las historias contra el olvido.

La Ombudsperson capitalina aseguró que ante la grave omisión del Estado mexicano para investigar y sancionar los delitos de desaparición forzada, desde hace 50 año, las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) han acumulado una experiencia invaluable en el tema, al salir ellas mismas en busca de sus familiares.

Resaltó el intercambio de experiencias entre México y Argentina y la solidaridad en esta materia: "Lamentamos compartir el dolor de tener familiares desaparecidos, pero nos hermanamos a partir de ello. HIJOS México es hermano de HIJOS Argentina, las Abuelas de la Plaza de Mayo son hermanas de las Madres en México, el Equipo Argentino de Antropología Forense ha sido el ejemplo del Equipo Mexicano de Antropología Forense".

Nashieli Ramírez Hernández indicó que mientras en Argentina se ha restituido la identidad de 130 nietas y nietos en los últimos 41 años -el más reciente anunciado hace unos días-; en México persiste la falta de memoria en la sociedad y la criminalización de las víctimas y sus familiares, así como esclarecer el paradero de más de 40 mil personas desaparecidas en los últimos años.

En tanto, la Fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo (Argentina), Delia Giovanola, consideró que muchas familias han sido castigadas por luchar por las y los desaparecidos: "hicimos frente y peleamos como pudimos, porque éramos nuevos".

Narró que la búsqueda de sus familiares comenzó con los hijos, pensando que se trataría de un secuestro, algo momentáneo, más no definitivo; después indagaron el paradero de los nietos.

Destacó que está búsqueda fue totalmente distinta: en casas cunas, hospitales y tribunales de menores. Hoy regresamos a 130 nietas y nietos. Después de 43 años, dijo, en Argentina nos faltan 350 nietos y ahora sólo quedamos 6 abuelas.

La hija de Epifanio Avilés Rojas (desaparecido político desde hace 50 años), Nereida Avilés Jaimes, aseguró que una desaparición forzada marca para siempre a las personas, sobre todo cuando ocurre siendo niños, la cual destroza la vida.

"Nuestra niñez fue un calvario por la ausencia de mi padre. Vives con incertidumbre y dolor. Las personas se alejan, a pesar de saber lo ocurrido. Siempre no hizo falta, ahora que somos adultos, exigimos al Estado mexicano su aparición con vida".

A nombre de la organización H.I.J.O.S. México, Ana Valentina López, abordó las dificultades por encontrar a las mujeres embarazadas que fueron desaparecidas durante la década de los 70 en nuestro país.

Los familiares, dijo, tenemos derecho a la verdad, a pesar de que la sociedad mexicana decidió mirar hacia otro lado. Es necesario recordar esa memoria y transmitirla a los niños para no olvidar: “Lo imposible tarda sólo un poco más”.

La representante de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM), Rosa Albina Zapata, narró el trabajo realizado por la organización, articulando a instituciones y colectivos para impulsar una agenda que contemplara búsquedas, armonización legislativa, revisión de casos y atención a familiares.

Guadalupe Pérez Rodríguez, defensor de derechos humanos, agradeció el acompañamiento a las familias de las personas desaparecidas en México y en América Latina hasta encontrarlas.

La representante de Artículo 19, Oficina para México y Centroamérica, María De Vecchi, fungió como moderadora y convocó a hacer nuestra la ausencia de miles de personas porque si bien, la lucha es una, los caminos por su búsqueda son muchos, sobre todo unidos.

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