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Cambio de reglas

En una sociedad las reglas son “normas” que rigen la conducta de los hombres precisamente en su convivencia social, garantizando con ello un desarrollo armónico, paz y tranquilidad, entre otros aspectos.

Las “reglas” sirven también para que las Instituciones lleven a cabo sus objetivos y cumplan su razón de ser, como instrumentos del Estado de Derecho.

Me parece que la realidad social en la actualidad nos está indicando que muchas de las “reglas” que rigen la vida de las instituciones y la vida social del hombre, ya no sirven para lo que fueron creadas, esto es, ya no cumplen con su objetivo primordial que es garantizar la sana convivencia, la armonía y el equilibrio entre los diversos intereses de la sociedad.

Se hace necesario entonces un “cambio de reglas” no de todas pero si de aquellas que están demostrando ya su obsolescencia; sin embargo, para ello es necesario hacer un alto, detenernos, parar la marcha, aunque sea momentáneamente, a fin de serenamente replantearnos con apoyo en la realidad nuevas reglas que sirvan para redirigir los intereses colectivos.

A este ejercicio debemos convocarnos todos, ciudadanos, autoridades, instituciones, sociedad en su conjunto. Pero cabría preguntar, porqué hacerlo o paraqué hacerlo, la respuesta es muy sencilla para garantizar nuestra supervivencia, para preservar nuestra especie, para salvaguardar nuestra dignidad humana.

El cambio de reglas no es ya un asunto “filosófico”, “ideológico” y mucho menos demagógico, es de estricta supervivencia social, de última llamada en términos de vida humana digna, entendiendo por dignidad estar a la altura de lo humano. De no ser así, empezaremos, de hecho ya hemos comenzado a parecer más una horda, una serie de tribus en guerra, que una sociedad de hombres y mujeres libres, dignos y humanos.

Estas nuevas reglas deben estar sustentadas en lo colectivo no en lo individual, deben ser un cauce instrumental para que todos y todas podamos vivir en paz y tranquilidad, pero sobre todo deben estar hechas con buena fe –no con ingenuidad- a fin de que se cumplan aunque a alguien en lo particular no le agraden.

Alejandro Delint García
Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México; Maestro en Amparo por la Universidad Latinoamericana, y Doctor en Derecho por la Universidad Marista. 

Profesor universitario (Facultad de Derecho, UNAM) desde 1984, impartiendo diversas materias como Derecho Procesal Penal, Delitos en Particular I, Teoría del Proceso y Derecho Procesal Electoral. 

Agente del Ministerio Público Federal, Subdirector de Averiguaciones Previas en la PGR, litigante, Director de Incorporación y Promoción del Servicio Profesional y Director de Normatividad y Desarrollo Profesional en la Dirección Ejecutiva del Servicio Profesional Electoral en el IFE, Director de Normatividad y Consulta en la Dirección Jurídica del IFE, Titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos en el IEDF, Segundo y Primer Visitador General en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y actualmente Magistrado del Tribunal Electoral del Distrito Federal.