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La participación de las mujeres en la vida política

No está sujeto a discusión la igualdad entre el hombre y la mujer, noción que se desprende no sólo de la unidad de naturaleza del género humano, sino también de la base constitucional.

Tampoco hay duda de que tanto hombres como mujeres tenemos el derecho de acceder a los cargos públicos de nuestro país.

También estoy consciente de que históricamente en nuestro país la mujer ha sido objeto de discriminación, específicamente para participar en la vida política, por lo que tuvo que luchar para erradicar tal discriminación y fomentar su participación en la toma de decisiones de nuestro país; de modo tal, que para llegar al punto en el que actualmente nos encontramos, fue indispensable la implementación de acciones afirmativas, cuya finalidad es justamente eliminar esa condición de discriminación de la venía siendo objeto, asumo que sin la implementación de estas medidas habría sido imposible que las mujeres participaran en la vida política debido al problema cultural que vivimos, por lo que la única opción fue “obligar” a los actores políticos a incluirla en el juego político.

Las acciones afirmativas, como en el caso de los derechos político-electorales de la mujer, lo es la “cuota de género”, ha permitido que las mujeres accedan de lleno a la contienda política, e impide que sean excluidas de tan importante labor.

Sin embargo, debe tenerse cuidado con el uso faccioso de esta acción afirmativa, porque podría caerse en el error de darle prioridad a la mujer única y exclusivamente por esta cuestión de que históricamente ha sido discriminada y violar el principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, al dejar de lado cualidades como la capacidad, la experiencia y la representatividad, lo que no es un tema menor.

Soy un convencido de que el empoderamiento de la mujer, su plena participación en el desarrollo de nuestras sociedades, y la igualdad de oportunidades para ejercer liderazgo son fundamentales para el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo económico y social de nuestra ciudad, pero debemos ser cautelosos en el cumplimiento de este objetivo.

Alejandro Delint García
Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México; Maestro en Amparo por la Universidad Latinoamericana, y Doctor en Derecho por la Universidad Marista. 

Profesor universitario (Facultad de Derecho, UNAM) desde 1984, impartiendo diversas materias como Derecho Procesal Penal, Delitos en Particular I, Teoría del Proceso y Derecho Procesal Electoral. 

Agente del Ministerio Público Federal, Subdirector de Averiguaciones Previas en la PGR, litigante, Director de Incorporación y Promoción del Servicio Profesional y Director de Normatividad y Desarrollo Profesional en la Dirección Ejecutiva del Servicio Profesional Electoral en el IFE, Director de Normatividad y Consulta en la Dirección Jurídica del IFE, Titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos en el IEDF, Segundo y Primer Visitador General en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y actualmente Magistrado del Tribunal Electoral del Distrito Federal.