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Demócratas insatisfechos

Diversos teóricos han abordado la crisis de la democracia como uno de los fenómenos sociales de la modernidad. La falta de credibilidad y confianza en las instituciones son dos de los síntomas característicos de ello. Aunado a lo anterior, un fenómeno que se está generalizando en México es el de los “demócratas insatisfechos” de los que habla Hans-Dieter Klingemann. Ciudadanos que demandan más y más democracia, particularmente haciendo a un lado las formas tradicionales de representación e interlocución política. Un aliado sólido en este tipo de comportamientos lo representan las nuevas tecnologías.

En un círculo vicioso, en su afán por satisfacer a dicha ciudadanía, el Estado genera nuevas instituciones y mayores expectativas de bienestar en la sociedad. Una de las estrategias del poder legislativo es la generación de nuevas leyes, con la consecuencia lógica de la ampliación del espectro de derechos pero también de mayores obligaciones económicas para el Estado. Lo que conlleva a una exigencia más elevada de recaudación fiscal y ello al descontento social.

De no construir las condiciones adecuadas, las exigencias de más y más democracia pueden generar situaciones de inestabilidad en el ámbito político y de ineficiencia en el administrativo. Dichas pretensiones traen una sobrecarga en el Estado que puede acarrear el colapso como consecuencia natural.

El problema no es la exigencia de mayor democracia y mejores niveles de bienestar, ello es algo lógico que a todo gobernante debe ocupar y todo ciudadano exigir.

El problema es que los responsables de las políticas públicas no establecen las estrategias adecuadas para hacer frente a dicha realidad. Erróneamente les preocupa más satisfacer intereses individuales o de grupo, que construir en beneficio de la comunidad. Tal situación propicia un desencanto por la democracia y gradualmente la descomposición del régimen social.

zagrav@politicas.unam.mx
@NVS_

Néstor Vargas Solano
Es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNAM). Tiene una Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos (FLACSO) y la Especialización en Derecho Electoral (UNAM). Ha tomado diversos diplomados y seminarios.

Se ha desempeñado como investigador del Instituto Nacional de Administración Pública y como profesor de asignatura en la Universidad Iberoamericana ambos en el periodo 1996-1998; en 1999 ingresó al Instituto Electoral del Distrito Federal como Coordinador Distrital.
El 22 de diciembre de 2005 fue designado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como Consejero Electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal.

Desde 2006 es catedrático honorario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en las asignaturas: Sistema Electoral Mexicano, Introducción al Estudio del Derecho y Movimientos Sociales, Actores y Participación Política.

Es coautor de: La participación ciudadana en la reforma política del D. F, Centro de Estudios para la Reforma del Estado, No. 5 y 6, julio-diciembre, México 1998; Los números de propaganda electoral por televisión abierta, Revista Mexicana de Comunicación, No. 50, agosto-septiembre, México 1997.

Entre sus reconocimientos se encuentran:

  • Primer lugar del Servicio Profesional Electoral en la Evaluación Anual Integral 2002 y 2004 del Instituto Electoral del Distrito Federal.
  • Segundo lugar en el “Premio INAP” (1997), con la investigación: La participación de los ciudadanos en las políticas públicas. Apuntes para una democracia participativa en México.

A partir de la fecha en que tomó posesión como Consejero Electoral ha participado en diversas Comisiones y Comités del Consejo General. Actualmente es Presidente de la Comisión de Fiscalización.

Síguelo en Twitter: @nvs_