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La represion como muestra de debilidad

Muchos crímenes se han cometido en nombre de la libertad y del “bien común”. En el conflicto magisterial suenan tambores de guerra. Los preparativos de los involucrados se apresuran. Parece ser que el gobierno no advierte que la violencia o la represión -por donde quiera que se le vea- es un mal negocio. Se olvida que ésta sólo es el resultado del fracaso de la negociación y el diálogo. Es una muestra de debilidad y de la imposibilidad de llevar a buen puerto el conflicto.

Se han realizado mediáticamente las acciones necesarias para legitimar la represión. El discurso de ha aderezado con frases huecas sobre la defensa del Estado como “garante de libertades y derechos”. Y digo huecas ante la falta de congruencia en muchos casos en donde la estrategia dominante ha sido la omisión y la impunidad y, en el extremo, la complicidad.

Por otro lado, los maestros suman cada día más simpatizantes y nuevas muestras de apoyo. Si a ello se agrega el descontento y la movilización de otros sectores sociales, las consecuencias serán graves para el país.

¿A quién le conviene mostrar un gobierno débil y titubeante? ¿Quién se beneficia ante la postura de un gobierno incapaz de gobernar? No lo sé. Lo cierto es que el descontento social crecerá cada vez más si no se establece una estrategia contraria a la mostrada hasta hoy. Cómo mejorar la economía, la educación, la cultura, el desarrollo social y regional son, entre miles, algunos de los temas en los que debería estar enfrascado el país. En encontrar mejores formas de solución y no estar en medio de discusiones vanas como resultado de la obcecación de unos y la rebeldía de otros. ¡Para ello nunca se agotará el tiempo!

zagrav@politicas.unam.mx
@NVS_

Néstor Vargas Solano
Es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNAM). Tiene una Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos (FLACSO) y la Especialización en Derecho Electoral (UNAM). Ha tomado diversos diplomados y seminarios.

Se ha desempeñado como investigador del Instituto Nacional de Administración Pública y como profesor de asignatura en la Universidad Iberoamericana ambos en el periodo 1996-1998; en 1999 ingresó al Instituto Electoral del Distrito Federal como Coordinador Distrital.
El 22 de diciembre de 2005 fue designado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como Consejero Electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal.

Desde 2006 es catedrático honorario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en las asignaturas: Sistema Electoral Mexicano, Introducción al Estudio del Derecho y Movimientos Sociales, Actores y Participación Política.

Es coautor de: La participación ciudadana en la reforma política del D. F, Centro de Estudios para la Reforma del Estado, No. 5 y 6, julio-diciembre, México 1998; Los números de propaganda electoral por televisión abierta, Revista Mexicana de Comunicación, No. 50, agosto-septiembre, México 1997.

Entre sus reconocimientos se encuentran:

  • Primer lugar del Servicio Profesional Electoral en la Evaluación Anual Integral 2002 y 2004 del Instituto Electoral del Distrito Federal.
  • Segundo lugar en el “Premio INAP” (1997), con la investigación: La participación de los ciudadanos en las políticas públicas. Apuntes para una democracia participativa en México.

A partir de la fecha en que tomó posesión como Consejero Electoral ha participado en diversas Comisiones y Comités del Consejo General. Actualmente es Presidente de la Comisión de Fiscalización.

Síguelo en Twitter: @nvs_