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La violencia contra las mujeres... una ignominia

La violencia de género entendida como un fenómeno cultural donde históricamente, la percepción de la mujer y su participación activa en la sociedad tienen un estereotipo muy definido, actualmente presenta una ruptura. Las mujeres hoy en día, tienen una intervención cada vez más amplia en los distintos sectores económicos y de producción, ya no se encuentran excluidas de los centros educativos, ni de la vida política, sino todo lo contrario, por lo que una práctica agresiva en su contra representa no solo una violación a la integridad de las mismas, sino que es también un menoscabo a sus derechos y su libre desarrollo.

El origen de ésta se encuentra quizá, dentro de los “modelos sociales” sobre cómo deben comportarse los hombres y las mujeres respetando códigos cerrados y marginales de conducta, establecidos por el entramado que los defiende férreamente y excluye de ellos todo sesgo de cuestionamiento, crítica o modificación, y en los arraigados patrones culturales que encasillan el actuar de los individuos en un inequitativo fomento del dominio de los unos sobre las otras, por medio de vivencias que día tras día lo alientan en mayor o menor medida a lo largo de la historia.

Es la violencia un fenómeno multiforme, que se presenta en todas las variables posibles, cuenta con características muy diversas y con extensos matices, no es exclusiva de un estrato social o intelectual determinado, razón por la cual cobra gran importancia no solo implementar medidas para su eliminación, sino también ayudar a su identificación, pues son lamentablemente y la mayoría de los casos, únicamente las victimas las que tienen conocimiento de la existencia de algún tipo de violencia en su contra, o en casos extremos, la desinformación es la causa de que ellas mismas desconozcan que están en un ambiente violento y por lo que, sin su concientización y cooperación, puede llegar a ser casi imposible el que obtengan ayuda.

La violencia contra la mujer es todo acto, omisión o conducta de maltrato basado en su género, que tiene como resultado, un posible daño físico, sexual, e incluso psicológico.

Hablando concretamente, y de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en la Ciudad de México residen 4.6 millones de mujeres, lo que equivale al 52.2% de la población total del Distrito Federal, de las cuales, más de la mitad ellas, (52.3% mayores de 15 años), han sido victimas de algún tipo de violencia por parte de su pareja sentimental. Es aún más alarmante si consideramos que de cada 100 mujeres violentadas solamente 7 pidieron ayuda o denunciaron los hechos ante alguna autoridad.

La cifra no es muy diferente si nos referimos a las entidades en su conjunto, donde de cada 100 mujeres de 15 años en adelante 60 fueron víctimas de violencia emocional ejercida por su pareja, 46 económica, 33 física y 19 sexual.

En lo que se refiere a la violencia emocional, también conocida como psicológica, que constituye una forma más sutil de agresión, se ha tenido un aumento considerable en los últimos años, ya que a diferencia de la física, que consiste en el sometimiento corporal que deja una evidencia visible del daño, ya sea desde un pellizco hasta la muerte, la emocional no depende de las capacidades y características físicas de uno u otra, pues consiste en insultos, amenazas, celotipia, intimidaciones, humillaciones e incluso burlas, lo que por su misma naturaleza, deja un daño psicológico en la victima, que como resultado de la exposición constante, se concreta en el ejercicio del control total sobre ella, ésta representa el 50.2% de la violencia contra las mujeres en el Distrito Federal y el 42.4% a nivel nacional.

En cuanto a la limitación o impedimento de acceso al mercado laboral o a la educación, que convierte a la mujer en dependiente económica de un tercero, o bien; violencia económica, corresponde al 24.5% del total de mujeres violentadas en México, así como el 7.3% corresponde a otro tipo de violencia física basada en el sometimiento a cualquier clase de conductas sexuales, exista o no cópula, y que tiene como expresión mas extrema a la violación; la violencia sexual.

Es así que resulta poco efectivo tener un extenso catálogo de instituciones, fundaciones y demás organizaciones gubernamentales o no, por más completo que éste sea, que se encargue de resarcir los daños que la violencia en las mujeres genera cuando no se tiene también uno que busque prevenirla para así erradicarla.

No se trata únicamente de reflexionar sobre la gravedad de la violencia, se trata de entender que, en la complejidad de la vida cotidiana, la eventualidad de las agresiones las hace casi imperceptibles. Sí aunado a esto consideramos que en el entorno familiar y emocional, específicamente hablando de las parejas sentimentales, se dan los índices mas altos de violencia, y añadimos el machismo como factor cultural aún muy arraigado en las familias de nuestra sociedad, resulta evidente comprender por qué muchas mujeres que viven violentadas diariamente, no lo ven, no lo saben, no lo quieren reconocer y por ende, no piden ayuda.

De tal forma que, ignorar las muchas manifestaciones de la violencia contra las mujeres nos hace complices de las mismas, hace falta llamar a cada situación por su nombre, dejar de justificar los actos que generan, promueven o cometen alguna discriminación o agresión contra ellas.

La violencia en México, es un problema crítico sin duda alguna. De la misma forma, la violencia hacia las mujeres, en el Distrito Federal o en cualquier otra entidad federativa, es quizá una de las situaciones más delicadas que la sociedad actual debe enfrentar para con ello, lograr eliminarla por completo, lo que requiere de cambios culturales profundos y sin lugar a dudas, de una participación integral de los distintos órganos de gobierno y la sociedad civil en su conjunto.

Hasta la próxima.

Agradezco cumplidamente la colaboración de
Jessica Itzel Rivas Bedolla

Twitter @jaime63c

Jaime Calderón Gómez
Es licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana; con los grados de Maestría en Derecho Constitucional y Doctorado en derecho, con la Tesis titulada "La Protección de la vida privada y de los Datos Personales ante el Desarrollo de Internet, Un Desafío Normativo", ambos por la Universidad Marista.

Participo en el 4° Seminario Internacional Transparencia en las políticas económicas y sociales. INFODF y en el Tercer Congreso Internacional de Estudios Electorales, en la Universidad de Salamanca España.

Ha realizado los siguientes cursos y diplomados: Curso a distancia "El Derecho a la Protección de Datos Personales". Acreditado y validado por la Agencia Española de Datos Personales, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Fundación Centro de Educación a Distancia para el Desarrollo Económico y Tecnológico (CEDDET); "Curso de Derechos Humanos". Instituto Interamericano de Derechos Humanos. San José Costa Rica; “Curso de preceptoria para el Ejercicio de la Función Notarial”, organizado por el Colegio de Notarios del Distrito Federal; Diplomado en Derecho Notarial, Universidad Nacional Autónoma de México, Asociación Nacional del Notariado Mexicano y Diplomado en “Contratos”, Universidad Iberoamericana.

Catedrático en diversas universidades desde 1990, entre las que se encuentran: la Iberoamericana, Tecnológica de México, Anáhuac del Sur, Panamericana, La Salle, Latinoamericana, en las cuales ha impartido las cátedras de Derecho Notarial, Sistema Político Mexicano, Garantías individuales y Sociales, Sistema Jurídico Contemporáneo y Derechos Humanos, entre otras. A la fecha es docente en la Universidad Marista, donde imparte la cátedra de Derechos Humanos y forma parte del Claustro de Doctores, asesorando a los doctorantes en sus respectivos proyectos de investigación.

Ha participado en la Revista Jurídica RESPONSA con la elaboración de los artículos "El caso del señor Alfonso Martin del Campo Dodd. Un asunto que no debemos olvidar" y "Los instrumentos complementarios para la Protección de los Derechos Humanos".

Colaboro en las Notarias Públicas No. 5 y 168 del Distrito Federal. En 1999 en la creación del Instituto Electoral del Distrito Federal ( IEDF), se incorporo al mismo, como asesor de Consejero Electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal, en donde además de llevar a cabo labores jurídicas, desempeñó el cargo de Secretario Técnico de la Comisión de Evaluación de las Unidades de Comunicación Social, Contraloría Interna, Coordinación y Apoyo a los Órganos Desconcentrados y Documentación y Secretario en funciones de la Comisión de Capacitación Electoral y Educación Cívica.

Igualmente se desempeñó como Director General de Quejas y Orientación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, (2001-2006), en dicha Dirección tuvo a su cargo las entonces direcciones de Orientación, de Recepción, Registro y Seguimiento de Quejas y las Unidades Desconcentradas, entre las que destacan las labores de atención a las y los ciudadanos las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año y la recepción y registro de las quejas.

Además con la entrada en vigor de la Ley de Transparencia local en el año de 2003, tuvo a su cargo la atención de las solicitudes de información pública, la actualización del portal de transparencia, la capacitación de los servidores públicos y fue Consejero representante de dicha Comisión ante el entonces Consejo de Información Pública del Distrito Federal (CONSI), fungiendo además como integrante de la Comisión de Resoluciones y Recomendaciones, en la que se revisaban los proyectos de recursos de revisión y de elaboración de normatividad de dicho Consejo.

Actualmente se desempeña como titular de la Coordinación de Transparencia y Archivos del Tribunal Electoral del Distrito Federal, en donde supervisa el funcionamiento de la Oficina de Información Pública, en cuanto a la atención de las solicitudes de información pública, la clasificación de la información, y la salvaguarda y protección de los datos personales, y del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal y la Ley de Protección de Datos Personales para el Distrito Federal; asimismo, ha sido Secretario del Comité de Transparencia, coadyuvante en la capacitación de los servidores públicos en dichas materias y el cumplimiento de la publicidad de la información pública de oficio. En los años 2011 y 2012 derivado de la evaluación que el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal realiza a todos los entes públicos del Distrito Federal, el Tribunal Electoral ha obtenido los primeros lugares en Prácticas de Transparencia y Protección de Datos Personales.