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Owen, la infancia, divino tesoro

Todas las personas mayores fueron al principio niños,

aunque pocas de ellas lo recuerdan."

Antoine de Saint-Exupery.

Imagínense que su esposo, pareja, abuelo, hermano, tío, primo, etc. golpea a sus hijos, y ustedes al descubrir eso, no sólo no protegen a su hijo, sino que toleran y cubren a estas personas, volviéndose esto una rutina en su vida diaria.

Esto le ocurrió al pequeño Owen de sólo 5 años de edad; sufrió vejaciones a su persona tanto física como psicológicamente. En diversas ocasiones este menor fue víctima de malos tratos y golpizas por parte de la pareja de su madre de la manera más brutal imaginada. El propio menor narra que Rubén Díaz Alamilla, ex policía y pareja sentimental de su madre, ahora prófugo de la justicia, lo pateaba, lo bañaba con agua fría, le quemó con cigarrillo la espalda y con un encendedor la mano, hasta que el viernes 16 de mayo, un golpe en el vientre le provocó estallamiento de vísceras. Owen mencionó que fue pateado por todo el cuerpo por ese sujeto, e incluso fue golpeado con diversos objetos como palos; también le pegaba con cables, alambres con los que lo latigueaba en las piernas, brazos y espalda dejándole aberturas y sangrados en el cuerpo. El sujeto, en estado de ebriedad, le decía a Owen que lo hacía porque lloraba en las noches y que sólo así aprendería a no despertarlo pues se encontraba cansado.

Owen, ingresó el sábado 17 de mayo al área de urgencias del hospital ISSEMYM del municipio de Cuautitlán, Estado de México, con hematomas y golpes en diversas partes del cuerpo, así como dolor intenso y traumatismo en área inguinal, además de perforación intestinal.

Tuvo que ser sometido a cirugía para solucionar el problema de la perforación intestinal, provocada por una patada del sujeto. Owen además presentaba una quemadura de segundo grado profundo en el dorso de la mano derecha y llevaba férula de yeso en la mano izquierda por fractura ocurrida el 5 de mayo. El martes 20 Owen dejó terapia intensiva e ingresó a piso, desde entonces su evolución ha sido favorable.

Owen es hijo de la policía Irma Virginia Salazar Velasco, quien informó a los médicos que el niño se cayó a efecto de encubrir a su novio, pero los encargados del hospital informaron de los hechos al Ministerio Público, aunque por falta de peritos no se inició la carpeta de investigación correspondiente, en tanto que el DIF de Tlalnepantla tampoco investigó la situación. No fue sino hasta el día siguiente que la Procuraduría de Justicia del Estado de México inició la investigación.

Visto el maltrato y los severos golpes proporcionados a Owen, el juez determinó que la señora Salazar Velasco debe pasar tres meses en prisión preventiva al vincularla al proceso que se sigue sobre los acontecimientos de violencia intrafamiliar ejercida contra Owen al permitir que Díaz Alamilla lo maltratara y no sólo eso, sino que intentó protegerlo al manifestarle a los médicos que atendieron al pequeño que las lesiones con las que ingresó se las había provocado el propio niño.

Owen estará bajo el cuidado y protección del DIF municipal de Cuautitlán Estado de México, en coordinación con el DIFEM, para procurar su restablecimiento tanto físico como psicológico.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclama que las niñas y los niños tienen derecho a cuidados y asistencia especiales en su familia, que se reconoce como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños, a efecto de que reciban la protección y asistencia necesarias para poder asumir sus responsabilidades dentro de la comunidad. La Declaración aspira a que el niño esté plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y sea educado en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad.

Son principios rectores de la protección de los derechos de los niñas, niños y adolescentes:

A) El del interés superior de la infancia;

B) El de la no discriminación por ninguna razón, ni circunstancia;

C) El de igualdad sin distinción de raza, edad, sexo, religión, idioma o lengua, opinión política o de cualquier otra índole, origen étnico, nacional o social, posición económica, discapacidad, circunstancias de nacimiento o cualquiera otra condición suya o de sus ascendientes, tutores o representantes legales;

D) El de vivir en familia, como espacio primordial de desarrollo;

E) El de tener una vida libre de violencia (como es el caso que nos ocupa);

F) El de corresponsabilidad de los miembros de la familia, Estado y sociedad;

G) El de la tutela plena e igualitaria de los derechos humanos y de las garantías constitucionales.

Es claro que en el caso de Owen existió una violación total a sus derechos como niño y con ello a diversas disposiciones legales nacionales e internacionales.

Sin embargo el problema de la violencia infantil es mucho mayor. El estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños y el Informe Nacional sobre Violencia y Salud arrojan que 2 niños con menos de 14 años mueren cada día a causa de la violencia en México.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en 2005 registró un total de 677 muertes causadas por homicidios entre los jóvenes de este grupo de edad.

El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del Distrito Federal recibió un promedio de cuatro casos diarios de maltrato infantil entre 2000 y 2002. En casi la mitad de los casos (47%) la responsable fue la madre y en el 29% fue el padre, lo que significa que la familia, que debería ser el lugar mejor equipado para proteger a los niños y niñas, se puede convertir en una zona de riesgo para ellos.

El Índice de los Derechos de la Niñez y Adolescencia Mexicana de UNICEF México y de su Consejo Consultivo para el rango comprendido entre los 12 y 17 años de edad, muestra preocupantes datos de muertes violentas, especialmente de adolescentes varones. Según datos de la Secretaría de Salud utilizadas para el Índice, en 2004 cada semana 12 adolescentes fueron asesinados y otros 10 se suicidaron.

En este sentido el reto es muy complejo y de grandes proporciones. Como siempre, se ha de comenzar con la elaboración e implementación de políticas públicas para una educación por la paz que comience desde las propias familias. De igual manera se deben ampliar los mecanismos jurídicos y de toda indole para facilitar las denuncias de maltrato infantil que presenten los menores.

Las mujeres y hombres del mañana son las y los niños de hoy. En ellos descansa nuestro futuro.

Trabajemos en el presente por ellos, es la mejor inversión que podemos hacer para asegurar que México será un lugar donde el respeto y la paz sean elementos cotidianos en nuestras vidas.

Recordemos algo elemental que se nos escapa en ocasiones, el afecto, las palabras y el amor también son herramientas para construir una infancia mejor. La búsqueda de la felicidad es lo que le da sentido al Estado y a nuestras vidas. Esperemos que Owen tenga la oportunidad de convertirse en un hombre de bien y sea feliz...

¡Hasta la próxima!

Twitter @jaime63c

Jaime Calderón Gómez
Es licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana; con los grados de Maestría en Derecho Constitucional y Doctorado en derecho, con la Tesis titulada "La Protección de la vida privada y de los Datos Personales ante el Desarrollo de Internet, Un Desafío Normativo", ambos por la Universidad Marista.

Participo en el 4° Seminario Internacional Transparencia en las políticas económicas y sociales. INFODF y en el Tercer Congreso Internacional de Estudios Electorales, en la Universidad de Salamanca España.

Ha realizado los siguientes cursos y diplomados: Curso a distancia "El Derecho a la Protección de Datos Personales". Acreditado y validado por la Agencia Española de Datos Personales, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Fundación Centro de Educación a Distancia para el Desarrollo Económico y Tecnológico (CEDDET); "Curso de Derechos Humanos". Instituto Interamericano de Derechos Humanos. San José Costa Rica; “Curso de preceptoria para el Ejercicio de la Función Notarial”, organizado por el Colegio de Notarios del Distrito Federal; Diplomado en Derecho Notarial, Universidad Nacional Autónoma de México, Asociación Nacional del Notariado Mexicano y Diplomado en “Contratos”, Universidad Iberoamericana.

Catedrático en diversas universidades desde 1990, entre las que se encuentran: la Iberoamericana, Tecnológica de México, Anáhuac del Sur, Panamericana, La Salle, Latinoamericana, en las cuales ha impartido las cátedras de Derecho Notarial, Sistema Político Mexicano, Garantías individuales y Sociales, Sistema Jurídico Contemporáneo y Derechos Humanos, entre otras. A la fecha es docente en la Universidad Marista, donde imparte la cátedra de Derechos Humanos y forma parte del Claustro de Doctores, asesorando a los doctorantes en sus respectivos proyectos de investigación.

Ha participado en la Revista Jurídica RESPONSA con la elaboración de los artículos "El caso del señor Alfonso Martin del Campo Dodd. Un asunto que no debemos olvidar" y "Los instrumentos complementarios para la Protección de los Derechos Humanos".

Colaboro en las Notarias Públicas No. 5 y 168 del Distrito Federal. En 1999 en la creación del Instituto Electoral del Distrito Federal ( IEDF), se incorporo al mismo, como asesor de Consejero Electoral en el Instituto Electoral del Distrito Federal, en donde además de llevar a cabo labores jurídicas, desempeñó el cargo de Secretario Técnico de la Comisión de Evaluación de las Unidades de Comunicación Social, Contraloría Interna, Coordinación y Apoyo a los Órganos Desconcentrados y Documentación y Secretario en funciones de la Comisión de Capacitación Electoral y Educación Cívica.

Igualmente se desempeñó como Director General de Quejas y Orientación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, (2001-2006), en dicha Dirección tuvo a su cargo las entonces direcciones de Orientación, de Recepción, Registro y Seguimiento de Quejas y las Unidades Desconcentradas, entre las que destacan las labores de atención a las y los ciudadanos las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año y la recepción y registro de las quejas.

Además con la entrada en vigor de la Ley de Transparencia local en el año de 2003, tuvo a su cargo la atención de las solicitudes de información pública, la actualización del portal de transparencia, la capacitación de los servidores públicos y fue Consejero representante de dicha Comisión ante el entonces Consejo de Información Pública del Distrito Federal (CONSI), fungiendo además como integrante de la Comisión de Resoluciones y Recomendaciones, en la que se revisaban los proyectos de recursos de revisión y de elaboración de normatividad de dicho Consejo.

Actualmente se desempeña como titular de la Coordinación de Transparencia y Archivos del Tribunal Electoral del Distrito Federal, en donde supervisa el funcionamiento de la Oficina de Información Pública, en cuanto a la atención de las solicitudes de información pública, la clasificación de la información, y la salvaguarda y protección de los datos personales, y del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal y la Ley de Protección de Datos Personales para el Distrito Federal; asimismo, ha sido Secretario del Comité de Transparencia, coadyuvante en la capacitación de los servidores públicos en dichas materias y el cumplimiento de la publicidad de la información pública de oficio. En los años 2011 y 2012 derivado de la evaluación que el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal realiza a todos los entes públicos del Distrito Federal, el Tribunal Electoral ha obtenido los primeros lugares en Prácticas de Transparencia y Protección de Datos Personales.