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División de Poderes?

En días recientes, se ha encendido una polémica que flaco favor nos hace a todos.

La división de poderes es como concepto, resultado de la experimentación humana con el modo en el que se puede templar y moderar el poder para que no sea absoluto y en consecuencia, que no avasalle todo a su paso. Los ensayos de representación política y controles, comenzaron desde hace muchos siglos y poco a poco, diversas sociedades los adoptaron con el objeto de amarrar las cadenas de un soberano que constantemente luchaba por salir victorioso de cualquier reyerta. Así, se buscó que no sólo un interés político prevaleciera.

Si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. La centralización de funciones, el acaparamiento de cargos, puestos, comisiones, decisiones y demás; es obvio que carga los dados en favor del actual Presidente. La mesura y el control de las acciones así, jugarán un importante papel en las medidas que haya de adoptar o no, el nuevo gobierno.

Amén de lo cuestionable que pueda resultar desde un punto de vista jurídico la suspensión decretada por la Suprema Corte en relación con la recientemente expedida Ley de Remuneraciones; lo cierto es, que la campaña que se ha iniciado y orquestado desde el gobierno federal y la narrativa creada y por la cual, se presenta a la rama judicial del poder como una rama llena de privilegios disonantes con la desigualdad existente, es sólo eso, una narrativa. Los jueces no ganan seiscientos mil pesos ni los ganarán. Los mal llamados privilegios, sin descartar la posibilidad de que haya casos de nepotismo y malas prácticas, no lo son pero se les etiqueta como tales de cara a una sociedad desinformada.

Desde el primer diseño federalista en los Estados Unidos, la independencia de los jueces fue cuidada a través de diversos contenidos constitucionales.

Por un lado, la llamada “cláusula de buen comportamiento” por la cual, mientras un juez fuese probo y no exhibiera un comportamiento contrario a su relevante función, tendría que poder permanecer en su encargo sin depender de tiempos políticos o electorales que viciaran su voluntad o generaran incentivos a coludirse con los otros poderes con objetos malsanos.

En segundo lugar, una remuneración decorosa que les dejara al margen de las tentaciones de la corrupción y que no podría ser disminuida mientras durase su encargo. Y es que como se deriva de lo expresado por Hamilton en el famoso Federalista 78, la injerencia de un poder sobre el otro no sólo puede darse mediante manipulaciones o presiones que hagan o puedan hacer que las interpretaciones judiciales se sesguen en favor de alguien o algo. Meterle la mano a lo que como retribución reciben los otros poderes, es otra forma de trastocar su independencia, es someterlos o tratar de someterlos.

Lo peor, es que no sólo es eso. En la última semana se dieron manifestaciones de ciudadanos presuntamente independientes, que se han puesto a cazar a los autos de funcionarios judiciales a las afueras de la Corte para increparles, golpear sus autos y llamarles rateros, irresponsables y de todo. Ciudadanos que claramente son todo, menos independientes, sino manejados por fuerzas y corrientes afines a lo que el Ejecutivo pretende. Esto es por demás lamentable.

No se debe socavar la legitimidad de la rama judicial del poder. Es tanto como ignorar la provisión constitucional en el sentido de que el Poder Supremo de toda la Unión, se divide para su ejercicio en las tres ramas del Poder sin que una de ellas sea superior formal o materialmente a la otra. En cualquiera de los casos, debe entenderse que es el pueblo actuando por una de sus ramas y en tal sentido, la división de poderes debe ser respetada.

Esos embates son políticos. Jurídicamente están cojos, débiles o cuando menos son cuestionables, pero el golpeteo constante y frontal de parte de los testaferros congresionales del poder, no sólo ha generado animadversión contra los jueces sino que les presenta como los malos de la película cuando es claro que no lo son.

Como ciudadanos, nos toca jugar un papel crítico y abrir los ojos ante lo que nos presentan como aparentes verdades y que minan nuestra institucionalidad y normalidad democrática.

Y Usted, ¿qué papel jugará?

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA