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Entre federalismo y centralismo

La lógica centralista de las reformas constitucionales de años recientes, de la legislación nacional generada para coordinar a los diversos niveles de gobierno e instituciones en torno a las tareas que deben realizar para su materialización, y la creación de órganos con facultades nacionales; desde mi punto de vista es en muchos sentidos, una lógica que poco a poco, ha ido mermando la idea de un federalismo con ámbitos de competencia y amplios márgenes de libertad, concedidos a las partes integrantes de la Federación.

La autonomía de las entidades federativas así, se ha ido mermando en diversas materias que han sido consideradas como relevantes o prioritarias a nivel federal. Principalmente, con el objeto de acabar con cacicazgos e influencias de poder e imposiciones por parte de los ejecutivos locales que con éxito habían logrado.

Ahora, al menos en la capital del país, también el gasto social será asumido por el gobierno federal según fue anunciado por el presidente electo el fin de semana. El motivo, según se expuso, es permitir que la Ciudad de México tenga la posibilidad de invertir recursos en el mejoramiento de servicios, infraestructura y su mantenimiento.

Algunos de los programas a absorber son la entrega de becas a niños y jóvenes, apoyos a universitarios de escasos recursos y el otorgamiento de pensión a personas de la tercera edad. De igual modo, fue anunciada la creación de cinco universidades en igual número de alcaldías de la capital mexicana.

El financiamiento de los programas sociales de la capital implicará para la federación, un gasto del orden de los veinte mil millones de pesos.

De entrada, esto suena como un respiro para las finanzas de la Ciudad de México y la posibilidad de generar quizá, mejores resultados porque así, los recursos podrían rendir más. Igualmente, suena bien el hecho de que se vaya a dar mantenimiento a la capital. Amén de los servicios y su mejoramiento, es importante generar políticas que rescaten los espacios públicos. Sobre todo, en aquellas alcaldías y zonas en las que se tiene una alta incidencia delictiva y en las que proyectos, acordados y debidamente socializados con los eventuales beneficiarios de los mismos, pueden realmente tener un impacto en el entorno de niños, jóvenes y ciudadanía en general.

La cercanía entre AMLO y Claudia Sheinbaum, jefa electa del gobierno capitalino, sin duda que facilita las cosas para efectos de adoptar este tipo de medidas. El ser del mismo color, es claramente una ventaja que en este caso beneficiará a la Ciudad de México.
Sin embargo, este aparentemente halagüeño escenario tiene aristas que deben ser consideradas.

Por ejemplo, los controles que se tendrán e impondrán para el ejercicio del gasto federal que se destinará a la asunción de los programas sociales. Debe dotarse de toda transparencia a los procesos de contratación pública, dar seguimiento a los avances en las ejecuciones de obra, cumplimiento de objetivos y avances en indicadores, desempeño, etc. La coordinación entre el gobierno federal y el local, deberá ser límpida para que no exista duda de que el recurso se utilice de modo racional y legal. Por lo que hace a las universidades, valdrá la pena revisar que sirvan de manera adecuada a los objetivos que se plantean como detonantes de desarrollo y verdaderamente cumplan sus altos fines de modo eficaz y no solamente discursivo.

Por otro lado, cabe preguntarse si similares esquemas se generarán en otros estados ya sean gobernados o no por Morena. Máxime, ante la existencia de graves desigualdades económicas entre las diversas regiones de nuestro país.

Esperemos que tales medidas verdaderamente, sean viables, eficaces y suficientes para empezar a dar rumbo a una transformación de nuestro país. Pero sobre todo, esperemos que los responsables de ellas, tengan altura de miras y su llegada, no marque el arribo de un grupo más de servidores públicos con escaso compromiso social y ambiciones desmedidas. Esperemos que el bienestar y el desarrollo, se comiencen a ver paulatinamente pues mucho nos falta.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA