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De intolerancias intolerables

Si algo fue un detonante de las erráticas, forzadas y cuestionables coaliciones conformadas en este proceso electoral, lo fue sin duda la escandalosa corrupción generalizada, evidenciada y que afecta a todos los colores del espectro político de nuestro país. Los diversos partidos, tuvieron que engendrar amorfas alianzas tratando de acomodar por un lado, sus desbandadas y conflictos internos y por otro, buscando desesperadamente desmarcarse de tanta inmundicia y venderse cercanos al electorado.

Los profundos desagrado, hartazgo y molestia que han llevado a la figura presidencial, los partidos y a las instituciones políticas en general, a los bajísimos niveles de aceptación que tienen, tampoco son gratuitos.

Hemos sido testigos de fraudes, casas blancas (y de todos colores), saqueos multimillonarios por parte de gobernadores y todo tipo de servidores públicos, dispendios, conflictos de intereses desde arriba y hasta abajo, impunidad, encubrimientos, negociación de la justicia, una inseguridad rampante que preocupa de modo central a la gente, empresas fantasma, “estafas maestras" pero no menos vulgares, desinterés político por resolver con seriedad las cosas, revanchismos y golpeteos sectarios, ataques y muerte de periodistas, un incremento en homicidios, violencia y desapariciones, entre muchas otras cosas. La lista de insultos y ofensas proferidas por acto, obra y omisión de la endiosada clase política, pareciera interminable.

Los autores de todo sin embargo, es claro que también lo somos nosotros como ciudadanos pasivos; pero sobre todo, los integrantes de una clase económica-política de tipo oligárquico, dominada por actitudes patrimonialistas y un arreglo plutocrático a nivel institucional. Arreglo en torno al cual, se han tejido complicidades que trascienden al grupo político propio y permean al del contrincante formal a quien en lo privado o en corto, se le trate en realidad como a alguien de casa y en los medios se le ataca porque las apariencias al menos, deben cuidarse frente a la gente.

En esta elección, sonríen y se toman fotos comiendo tacos, montados en bicitaxis, en mercados que de otro modo jamás visitarían y se pavonean de ello. Buscan capitalizarlo, jalar agua para su molino, como siempre.

Nos llaman al voto y la participación, según dicen. Pero no buscan una participación sustancial, les interesan sólo los números que los mantengan con sus privilegios intocados.

Hace unos días precisamente, uno de estos seres de la fauna electoral mexicana dio una muestra de lo que menciono. Mi gusto por los temas políticos y máxime en tiempo de elecciones, me ha hecho hacerme seguidor, que no fan o porrista, de diversos actores políticos de todo el espectro. Esto es un elemento que en otras elecciones no estaba tan a la mano del votante como ahora. Además, considero importante, tener claridad del sentido en que se pronuncian y lo que dicen, las voces de aquellos que puedan eventualmente, tener algún papel en el proceso de toma de decisiones tanto en mi espacio cercano, como a nivel nacional.

El individuo en comento, se caracteriza por usar sus redes sociales en un modo muy raro. Replica todo lo que huele o tiene que ver con el candidato de su instituto político, sin leerlo, sin analizarlo y sin estudiar o cuestionar aún bajo la más elemental de las lógicas, si lo que ha llegado a sus manos tiene mérito o es una barrabasada más. Más aún, se ha dado a la tarea de replicar y difundir falsedades cuando es justo este tipo de actitudes y posturas las que la propia autoridad electoral nacional ha llamado a eliminar al ser fuente de confusión para el electorado.

El suscrito, en la tónica de involucramiento crítico que procura practicar, suele comentar o marcar las difusiones falsas e infundadas, siempre con respeto y un lenguaje adecuado pero si de modo muy enfático pues estoy convencido de que no nos hacen favor alguno estos pobladores de la selva electoral que por cierto, suelen ser bípedos no plumíferos cuyo único mérito, es haber practicado el favoritismo, haber sido porros o líderes en instituciones públicas o haberse prestado a absolutamente todo para ascender en la cadena alimenticia; animales humanos que no saben generar por otros medios una actividad productiva, no se diga trabajar.

No nos hacen favor alguno a pesar de que su falta de comprensión del fondo y naturaleza de la representación política, su egolatría y su vanidad, les haga pensar que les debemos algo más que la tragedia y pobreza en que han sumido al país.

Pues bien, en el frenesí de los “tweets” y los “posts” que no lee, el sujeto en cuestión, compartió un ataque frontal contra su propio candidato y su esposa. Ataque que dicho sea de paso, era burdo al descontextualizar algunos mensajes y comparar a la mencionada cónyuge del candidato con Eva Braun, esposa de Hitler. Al hacérselo notar el suscrito, enfatizando claro, en la falta de lectura, atención y seriedad del autor comencé a ser atacado por la soberbia del multicitado personaje quien mostró su intolerancia al diferendo y la crítica.

Siendo una figura pública que aparte busca un hueso, me cuestionó el por qué le seguía en redes sociales cuando él no me seguía a mí, lo cual le expliqué aunque parece que no lo comprendió puesto que en su altanería, decidió agradecerme entonces por ser su primer “troll” con una lógica verdaderamente cuestionable y otras menciones menos lógicas aún, pero buscando descalificarme en las redes con su intolerancia.

El punto amables lectores, claramente no es una cuestión de índole personal. Lo que me llamó la atención en concordancia con el inicio de este texto, es que ahora resulta que debemos ser seguidores, votar, participar y ser los borregos que emitan los sufragios suficientes y necesarios para que la vida de estos bichos electorales siga como hasta ahora pero todo ello, sin pretender criticar o señalar las muy evidentes incongruencias que salen de la boca (o los dedos) de los señores políticos.

Resulta que si somos críticos, entonces somos “trolls” con cuya existencia además, se dan importancia en su bajeza y escasez de miras. Son como niños que jamás maduraron y piensan que todo, absolutamente todo tiene que ver y se trata de ellos. No es más que triste.

De modo que amigos lectores, sigan a estos seres en sus redes sociales y marquen sus errores, cuestionen, pregunten, señalen y confróntenlos. No es tolerable la intolerancia de quien aspira a un cargo público y en tal medida es un actor público.

El cambio ha de venir de la gente que no les siga ciegamente, sino que les haga entender que no hemos de continuar así porque no estamos dispuestos a ello, porque no queremos ya escuchar o leer absurdos como los que han hecho y han generado. Hemos de hacerles entender que de seguir así, no habrá más atención y oídos para ellos y que les abandonaremos a su suerte en lo electoral, como ellos lo han hecho por tanto tiempo con nuestros recursos, anhelos y esperanzas.

Mtro. Marcos Joel Perea Arellano

Abogado por el ITAM (Summa Cum Laude; 2001). Egresado del Colegio Alemán Alexander von Humboldt.

Diplomado en Parlamentos, Democracia e Integración, por la Organización de Estados Americanos (OEA), el ITAM, State University of New York y el Parlamento Centroamericano.

Mtro. en Ciencia Política por The University of Birmingham, Inglaterra (Becario de excelencia del Gobierno Británico bajo el esquema British Council Chevening Scholarships del 2002 al 2003 énfasis en políticas públicas sociales, diseño institucional, análisis político, teoría democrática, teorías de justicia e historia de las ideas).

Colaboró en la Secretaría de la Función Pública federal como Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2007-2008); Director de Responsabilidades Zona Norte en la Secretaría de Educación Pública (2008-2009); Titular del Área de Quejas en la Secretaría de Educación Pública (2009-2010) y Titular de las Áreas de Responsabilidades y Quejas en el Instituto Mexicano del Petróleo (2010-2012).

Actividades Académicas. Ha impartido cátedra de Teoría Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y en el ITAM de derecho empresarial a nivel licenciatura. A nivel Posgrado, ha impartido el módulo de Procedimiento de Responsabilidades Administrativas en el Diplomado respectivo, tema respecto del cual, realiza investigación independiente y ha sido ponente en diversos foros federales y locales a invitación de instituciones públicas y privadas. Desde enero de 2015 es catedrático en la Universidad Anáhuac (Campus México Sur) de la asignatura de Evolución de los Sistemas Jurídicos.

Actualmente, es asesor jurídico-político del Consejero Electoral Lezama Barreda en el Instituto Electoral del D.F.; abogado litigante y consultor en derecho administrativo disciplinario, estrategias digitales de candidatos y vinculación ciudadana.

Síguelo en Twitter:@MJPereaA