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Regular la indignación.

En los últimos meses las manifestaciones sociales han ocupado una parte importante del espacio político nacional, desde hace tiempo en el Distrito Federal se ha discutido la idea de una posible regulación de las marchas y manifestaciones, y es en esta coyuntura de inconformidades originadas por las reformas aprobadas recientemente, que algunos legisladores del Partido Acción Nacional intentan poner -una vez más- sobre el debate público esta propuesta de “regulación” que a todas luces atenta contra la libre manifestación, toda vez, que intenta imponer horarios, lugares y hasta los tipos de marchas, obligando a los ciudadanos a solicitar un permiso previo a la protesta y permitiendo a la autoridad disolver cualquier manifestación si los participantes alteran el orden público.

Si bien es cierto que la Ciudad de México es el centro económico y político del país, es también una ciudad de libertades, y no por nada, el 80 por ciento de las movilizaciones que aquí se generan, tienen su origen en demandas registradas en el interior de la república. En todo caso, la mayoría de los que protestan han agotado ya los canales institucionales de solución a sus demandas y sólo les queda salir a las calles para ser escuchados. Si existen manifestaciones no es culpa de quienes protestan, sino de quienes hacen oídos sordos a las exigencias de la ciudadanía, de esta forma, la única manera de impedir las manifestaciones es dar respuesta a las demandas sociales.

Sin embargo, es evidente que existe un impacto económico derivado de las protestas, pero este tipo de externalidades deben ser abordadas no sólo por las delegaciones y el Gobierno del Distrito Federal, quienes también son víctimas de esas situaciones, toda vez que, en su mayoría son actos que involucran al gobierno federal y es éste el que debe asumir la responsabilidad de salvaguardar la actividad económica. En este sentido, se debe generar una propuesta conjunta de subsidios, reducciones fiscales o programas de apoyo para los negocios que resulten afectados, un ejemplo de ello, son los que han dado a conocer recientemente las autoridades económicas en la capital.

Además, las fuerzas de seguridad deben diseñar protocolos que se activen al presentarse alguna manifestación y a su vez realizar acciones de prevención para impedir que provocadores generen destrozos o estragos a los actos de protesta, de tal forma que se garanticen los derechos de quienes se manifiestan legítimamente y que la Ciudad de México se mantenga como el espacio de libertad en que se ha constituido desde que la izquierda la gobierna.

Regular las marchas entonces, es un intento por evitar que avance la presión de la población para impedir que prosperen las iniciativas del gobierno federal que van en contra de la población, como es el caso de las reformas educativa, hacendaria y energética. La capital es y será una caja de resonancia de los principales problemas del país y no podemos despojar a los ciudadanos de su recurso para reivindicar sus derechos y hacer válida su indignación. Por ello la iniciativa está destinada al fracaso, ya que como partido gobernante en la ciudad estamos conscientes de nuestra obligación para resguardar los derechos de manifestación y libre expresión de las ideas.

enrva@yahoo.com.mx / Twitter: @enrva / Facebook: enrique.vargasanaya

Enrique Vargas Anaya

Nació el 19 de Julio de 1956 en el Distrito Federal.

Cursó la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En su experiencia profesional aparecen diversos cargos como guionista de televisión para los programas Nosotros los Trabajadores y Semana Laboral, y colaborador en los periódicos El Nacional y La Jornada y jefe de redacción del Semanario Punto.

Dentro del ámbito profesional también desempeñó cargos como Director de Comunicación Social de la Fracción Parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados en 1991 y Director de Comunicación Social de la Fracción del PRD en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal en 1994.

En 1995 fue Consejero Ciudadano en el órgano electoral en Azcapotzalco que eligió a los Consejeros Ciudadanos del Distrito Federal.

En 1996 fue electo Presidente del PRD en Azcapotzalco.

En 1998 fue nombrado Secretario Técnico de la Secretaría General del PRD en el Distrito Federal.

En el 2000 fue nombrado Subdirector de Apoyo a Procesos Electorales en el Gobierno del Distrito Federal.

Fue Diputado Local en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en el periodo 2006-2009, donde presidió la Comisión de Hacienda, donde se autorizaban los montos de impuestos, pagos de derechos y otros ingresos del Gobierno del Distrito Federal.

Como legislador participó activamente en la discusión y aprobación de la Ley de Sociedades en Convivencia, la Despenalización del Aborto antes de las 12 semanas de gestación.

También gestionó que la Cámara de Diputados autorizara que se triplicaran los recursos del Fondo Metropolitano para obras urgentes en beneficio de los ciudadanos del DF y el Estado de México, también participó en las negociaciones para incrementar los recursos financieros para las 16 delegaciones del Distrito Federal.

Ex delegado en Azcapotzalco y candidato a presidente del PRD-DF.

También es presidente de la Asociación de Autoridades Locales de México A. C. (AALMAC) que agrupa a los alcaldes de izquierda en el país, cargo en el que ha impulsado la distribución equitativa de recursos a los municipios, la creación de un fondo general para la seguridad pública municipal, eliminar la exención de contribuciones locales para aeropuertos, CFE, Telmex, Pemex y autopistas.

Al frente de AALMAC es promotor de la reforma política en el Distrito Federal para dar autonomía financiera a las 16 delegaciones y a nivel nacional para fortalecer a los municipios que son la autoridad más cercana a la población.

Síguelo en Twitter: @ENRVA