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La conciencia social sobre uso del agua

Cuando estamos atravesando la semana o quizá la decena más larga de desabasto de agua en la capital de la República, creo que es oportuno recordar un ensayo de la investigadora universitaria y activa ambientalista mexicana, la doctora Julia Carabias, galardonada hace apenas unos meses con la medalla Belisario Domínguez, el reconocimiento más importante que otorga el Senado a los ciudadanos mexicanos que se han distinguido por sus aportaciones en favor del país.

Hace ya 14 años Carabias difundió en la Revista Nexos “El Agua y México”, en donde ya advertía que “el Siglo 21 estaría marcado por enormes transformaciones en el manejo del agua, o en su defecto, por una crisis mundial de proporciones inimaginables” (Nexos, marzo 2004).

La investigadora, que en los últimos años ha dedicado parte de su tiempo a trabajar en rescatar la Selva Lacandona y Los Montes Azules en el sureste mexicanos, recordaba la concepción errada de que el agua es un bien ilimitado y gratuito.

No somos conscientes o se nos olvida que, si bien el planeta está cubierto por 70 por ciento por agua, solo el 3 por ciento de ella es dulce, pero además solo el 1 por ciento de ella está disponible para el consumo humano y para el mantenimiento de los ecosistemas, porque el resto se encuentra congelada.

En el caso de nuestro país, la ambientalista hace una revisión de los principales indicadores de este recurso, su disponibilidad, los usos, la explotación de los acuíferos, la calidad y la búsqueda de soluciones a través de una política nacional del manejo sustentable para su desarrollo con una planificación adecuada de su uso.

Destaca que debido a la distribución natural y de la población en el territorio nacional, la cantidad de agua por habitante es muy diferente entre regiones. Un ejemplo es el de Baja California en donde su disponibilidad es de 100 m3 por habitante anualmente, mientras que en Chiapas es de 17mil m3.

El uso del agua representa uno de los graves problemas en la eficiencia baja de su uso. En el caso de la agricultura ésta desperdicia el 53 por ciento de lo que utiliza y en el consumo urbano se pierde el 40 por ciento. Es decir, más que un problema de escasez es de las formas de uso.

La sobreexplotación de los acuíferos es un tema fundamental, toda vez que el 60 por ciento del agua subterránea extraída se destina al riego de una tercera parte de la superficie irrigada del país, y el 65 por ciento del volumen del agua que se suministra a las ciudades proviene de los acuíferos.

Carabias establece que para mantener la vida urbana actual y el alto consumo en la producción agrícola, “se han sobreexplotado 100 de los 617 acuíferos del país, muchos de los cuales se formaron durante millones de años”. De estos se encuentran en su nivel más crítico el del Valle de México, la Cuenca del Lerma, la región de La Laguna y los de los estados de Aguascalientes, Sonora, Chihuahua, Baja California y BCS.

La sobreexplotación de acuíferos presenta graves consecuencias ya que impacta en la disponibilidad de manantiales, desaparición de lagos y humedales, merma de ríos y alteración de los ecosistemas con su flora y fauna. Estos, dice la investigadora, “son las fábricas del agua y, por lo tanto, su preservación debe ser una condición sine qua non”.

Resulta urgente, enfatiza Carabias en su diagnóstico, transformar la conciencia social sobre el agua y establecer un nuevo código de valores alrededor de este recurso vital que los humanos estamos deteriorando.

Rescatamos este artículo de la ambientalista más relevante de nuestro país en un momento oportuno, del periodo de desabasto de agua más largo de la historia del Valle de México, para que comparemos la concepción distante que existe en la búsqueda de la solución de un problema central del futuro de la supervivencia humana y, por otro lado, la solución administrativa y burocrática, cortoplacista, que solo alcanza a imaginar el diámetro de la tubería que “resolverá” por unos años la demanda creciente de una gigantesca masa poblacional que seguirá pensando que el agua nace de una llave de metal.

malvaxxi@gmail.com

Manuel Avalos
Periodista con estudios en Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, con más de 30 años de trayectoria y experiencia laboral en medios como Radio Mil y Televisa, en Contenidos Educativos de Publicaciones y Bibliotecas de la SEP, como analista en medios en el antiguo DDF, y oficinas de comunicación en la Secretaría de Salud, Secretaria de Gobernación, en la Dirección de Información de la II Legislatura de la ALDF.

En el ámbito de la comunicación política, una amplia experiencia en campañas electorales, estrategia de medios y de asesoría en el manejo del discurso político.