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Regreso a la barbarie

La principal razón de existir del Estado es la seguridad de sus ciudadanos. Por ello, cuando éste deja que los mismos instrumenten mecanismos de autodefensa renuncia, indefectiblemente, a la esencia de su ser. En México nos estamos acostumbrando a que cada vez la ciudadanía defienda de manera personal sus propiedades y su vida misma. Y los representantes del Estado no se inmutan.

En el colmo, anuncian firmes descalificaciones y amenazas de acciones de control legal en contra de quienes se atreven a buscar justicia por su propia mano. Me refiero no solamente a los denominados “justicieros” o “vengadores anónimos” sino a los grupos de autodefensas organizados en distintas entidades del país y a las universidades y empresas que han constituido mecanismos privados de defensa. Es común observar en las calles las mantas de amenazas a los delincuentes y es frecuente el linchamiento de detenidos por las propias comunidades.

La consecuencia natural será una escalada de violencia en la que puede caer la sociedad mexicana donde impere la ley del más fuerte. La barbarie es la consecuencia de la incapacidad gubernamental para detener los elementos que la propician, particularmente para atacar los índices de delincuencia y de agresión social. No solamente los síntomas sino las bases estructurales de la enfermedad.

Sin pretender caer en el tremendismo, el abandono de los poderes públicos en la atención de la seguridad pública constituye el síntoma más inmediato de su incapacidad para asumir la responsabilidad que socialmente se le ha encomendado. Su incapacidad para gobernar. No se comparte entonces que el discurso público sólo sea para arremeter en contra de los liderazgos o de los “lobos solitarios” que pretenden hacer frente no al monstruo de la delincuencia sino simple y sencillamente a su instinto de sobrevivencia.

zagrav@politicas.unam.mx
@NVS_

Néstor Vargas Solano
Es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNAM). Tiene una Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos (FLACSO) y la Especialización en Derecho Electoral (UNAM). Ha tomado diversos diplomados y seminarios.

Se ha desempeñado como investigador del Instituto Nacional de Administración Pública y como profesor de asignatura en la Universidad Iberoamericana ambos en el periodo 1996-1998; en 1999 ingresó al Instituto Electoral del Distrito Federal como Coordinador Distrital.
El 22 de diciembre de 2005 fue designado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal como Consejero Electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal.

Desde 2006 es catedrático honorario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en las asignaturas: Sistema Electoral Mexicano, Introducción al Estudio del Derecho y Movimientos Sociales, Actores y Participación Política.

Es coautor de: La participación ciudadana en la reforma política del D. F, Centro de Estudios para la Reforma del Estado, No. 5 y 6, julio-diciembre, México 1998; Los números de propaganda electoral por televisión abierta, Revista Mexicana de Comunicación, No. 50, agosto-septiembre, México 1997.

Entre sus reconocimientos se encuentran:

  • Primer lugar del Servicio Profesional Electoral en la Evaluación Anual Integral 2002 y 2004 del Instituto Electoral del Distrito Federal.
  • Segundo lugar en el “Premio INAP” (1997), con la investigación: La participación de los ciudadanos en las políticas públicas. Apuntes para una democracia participativa en México.

A partir de la fecha en que tomó posesión como Consejero Electoral ha participado en diversas Comisiones y Comités del Consejo General. Actualmente es Presidente de la Comisión de Fiscalización.

Síguelo en Twitter: @nvs_